* Los animales, como los seres humanos, también tienen derechos(Comentario en la página web de la Sociedad Protectora de Animales de Monterrey, Nuevo León).
JESUS RIVERA
LA PRENSA / Reportaje
¿EL MEJOR AMIGO
DEL HOMBRE?
Aquel
payaso de barrio realiza su rutina delante de un abigarrado grupo de chiquillos
se sientan inquietos sobre las sillas de metal, mientras con sus pies descalsos
levantan nubecillas de polvo.
En eso, aparece un perro callejero de aspecto deprimente.
Improvisando, les dice a los niños: "Esta es una hiena".
Naturalmente, los avispados chiquillos no se la tragan y responden: "No,
no es una hiena. Es un perro".
Y responde el bufón: "Es una llena de pulgas, una llena de garrapatas,
una llena de sarna, ja, ja, ja".
El chiste cruel es en verdad un reflejo fiel de la forma en que tratamos a
los animales domésticos, sean perros, gatos u otro tipo de mascotas.
Es muy frecuente ver en las calles de la ciudad a un gran número de
canes sin dueño, hambrientos, expuestos a las inclemencias del clima.
Hay un aforismo que dice que las civilizaciones se destacan por el trato que
les dan a sus animales y en este caso, es muy acertado.
Cuando son cachorros, los llevamos a nuestras casas para nuestros hijos y
los tenemos bajo techo.
En ocasiones duermen hasta en las camas, se les da comida especial, se les
compran collares, correas adornadas y hasta ropa, cuando hace frío.
Cuando los cachorros se convierten en adultos, es el momento de sacarlos al
patio; ya no son tan tiernos y en la mayoría de los casos van perdiendo
el atractivo para los infantes, quienes cada vez se desentienden menos de
ellos.
Al final, ocho de cada diez perros o gatos terminan en la calle, donde se
convierten en un peligro para la sociedad, tanto epidemiológico como
físico.
En una ocasión, un transeúnte fue mordido por un can bravo;
la adolorida víctima tomó un palo para aporrear al chucho, pero
en ese momento salió un niño y llamó a gritos a sus padres.
Estos salieron con otro sujeto y le dieron una golpiza al adolorido individuo,
porque pensaron que iba a golpear al mocoso.
Situaciones como esa suceden casi a diario porque no hay una cultura del cuidado
de los animales.
Aquí cabe la pregunta, ¿en realidad el perro es el mejor amigo
del hombre?
VOCES EN EL DESIERTO
La populosa colonia 10 de Mayo, localizada al norponiente de la ciudad, cuenta
con la mayor concentración de perros callejeros.
Se estima que por cada habitante hay un can de diferente raza, tamaño,
color y condición de salud.
Pero los que más predominan son los de aspecto famélico, con
grandes llagas en el cuerpo y las extremidades a causa de la sarna.
La señora María Guadalupe Martínez Quintero, habitante
de esa colonia, se queja de la falta de control de los animales callejeros
por parte de las autoridades sanitarias.
"Hay demasiados perros y todos están enroñados; yo tengo
dos que tienen roña y hasta yo tengo alergias. También los niños
están en las mismas. Yo quisiera que mandaran una perrera para que
recogan a todos esos animales".
Calculó que en toda la colonia hay más de 500 canes, la gran
mayoría, sin dueño.
Las autoridades de Salud, mediante el Centro Antirrábico, llevan a
cabo diversas actividades para evitar la multiplicación de los perros
callejeros, como la esterilización.
Sin embargo, los recursos de que dispone esa institución no bastarían
si se procediera a esterilizar a los más de 50 mil animales que se
calcula existen en toda la ciudad.
En el aspecto epidemiológico, se cuida la aparición de la temida
rabia, mediante campañas permanentes e intensivas de vacunación.
No existen sin embargo, acciones para atacar otros problemas de salud, como
la escabiasis o sarna y la leptospirosis.
Esas "pequeñeces" las atienden los veterinarios, quienes
cuentan con los aparatos y medicamentos requeridos para devolver la salud
a las mascotas.
Lo malo es que no existe una cultura del cuidado de los animales domésticos,
como en otras partes del país, o de países extranjeros.
En Estados Unidos existe incluso un cuerpo policíaco dedicado a perseguir
a las personas que maltratan a los animales.
Aquí, un padre de familia puede estar viendo que su vástago
castiga con una vara a un perro y todavía así lanza sonoras
carcajadas.
SIN CULTURA Y SIN RECURSOS
EJIDO LOS LONGORIA, Municipio de Reynosa.- Aquí, la roña o escabiasis
está presente en la mayoría de los niños menores de diez
años.
Ellos y sus padres han aprendido a vivir rodeados de canes flacos y llagados,
pero ya sea por ignorancia, por evitarse esfuerzos o por apatía, no
hacen nada por atenderlos.
David Romero, médico veterinario y zootecnista declaró que "la
ciudad crece a pasos agigantados y me imagino que en las colonias aledañas
debe haber gran cantidad de perros, no tanto maltratados, sino por falta de
salud del mismo animal y por la carencia de dinero de la persona".
Existe en el mexicano, -sin embargo-, una costumbre muy arraigada: la de tener
un perro como mascota.
En "El Diario de un Perro Maltratado", los autores, Natalia y Nicolás
pretenden mover las fibras sentimentales de los propietarios de animales domésticos.
La composición en prosa empieza por relatar la primera semana de vida
de un perro, los cuidados amorosos que le prodigan sus amos, el lecho caliente
que le aparejan, las caricias y el alimento saludable.
En los siguientes meses se establece un fuerte vínculo afectivo entre
la mascota y el amo, donde cada uno entrega su correspondiente dosis de felicidad
al otro.
Llega un momento en que el perro-o gato- se vuelven viejos, ya no tienen el
mismo aspecto tierno y poco a poco son olvidados.
Muchos terminan en la calle, enfermos, hambrientos y expuestos a ser atropellados.
El perro descrito en "El Diario..." termina al cuidado de una anciana,
con las caderas dislocadas; un veterinario caritativo le suministra una sustancia
que termina con su sufrimiento.
A la clínica del doctor Romero llegaron al momento de la entrevista
una señora -Amada Guerrero- y sus dos hijos, -un niño y una
niña- llevando en sus brazos a sus mascotas, un french puddle de nombre
"Bombón" y una chihuahua minitoy llamada "Choco".
El veterinario procede a limarles las uñas para que no lastimen a sus
amos, y luego vendrá el baño con un shampoo especial para repeler
los parásitos.
Esta noche, "Bombón" y "Choco" dormirán
en una cama calientita, ajenos a los miles de canes que se la pasarán
en los suburbios, buscando el alimento del día entre los botes de basura.
El especialista comentó que las enfermedades como la leptospirosis,
transmitida por las mascotas como perros y gatos, son especialmente peligrosas.
Una bacteria de nombre leptospira puede fácilmente pasar al hombre
y causar graves transtornos, incluso la esterilidad en la mujer.
Igualmente peligrosos resultan la rabia, la escabiasis, la brucelosis y las
parasitosis intestinales.
¡PERO QUE ANIMALES!
Otros animales también son víctimas del maltrato y el abandonol.
Más de un millar de equinos sirven como medio de tracción para
los carretones que transportan la basura citadina.
En muchas ocasiones presentan grandes llagas causadas por el roce continuo
del metal y por los latigazos que les propinan sus dueños.
No existe en Reynosa una sociedad protectora de animales, pero si la hubiera,
seguramente tendría mucha tela de donde cortar.