* Agachados entre la basura, levantando latas de cerveza vacías, los "niños grises" se confunden con los cerdos que buscan su alimento entre los desechos malolientes.
JESUS RIVERA
LA PRENSA / Reportaje
DAÑOS A FUTURO
PARAJE LAS
CALABAZAS, Municipio de Reynosa, Tamaulipas.- Son las dos de la tarde de un
día medio soleado, bochornoso, con una temperatura que supera los 38
grados centígrados.
Sin embargo, para la docena de infantes que se divierten con juguetes rescatados
de la basura, la vida transcurre normalmente.
Es el mayor basurero a cielo que aún persiste, a pesar del esfuerzo
de las autoridades locales por erradicarlos.
A la orilla del camino que conduce al vertedero, hay dos mujeres rodeadas
por algunos chiquillos sucios y despeinados, descalzos, sin cuidarse de sufrir
heridas que pueden llevarlos a la muerte.
Doña Martha se niega a ser entrevistada.
Está entretenida en amamantar a un niño de pecho, bajo un parasol
desgarrado por el viento.
A unos metros de ella, otros párvulos juegan a ver quién llega
más lejos con un triciclo sin ruedas, en un hoyo que hizo el propietario
del predio para crear un improvisado relleno sanitrio.
Al fondo se observan montones de basura quemada, varios vehículos de
fuerza motriz y algunos carretones cuyos operadores descargan más desechos.
Ahí trabajan -si a eso se le puede llamar trabajo-, decenas de niños
que se exponen todos los días a las emanaciones dañinas de la
basura en descomposición.
De acuerdo con investigaciones médicas, los efectos de la descomposición
de la basura en la salud de las personas -principalmente los menores de edad-,
se clasifican en directos e indirectos.
Son efectos directos la aparición de enfermedades por agentes patógenos
o por gases tóxicos.
Son efectos indirectos los causados por moscas, roedores, cucarachas y mosquitos.
Enfermedades como la peste bubónica, la rabia, la disentería,
infecciones del tracto respiratorio y digestivo, fiebre amarilla, tuberculosis,
leptospirosis y otras.
Aunque doña Martha y otras mujeres que se dedican a la pepena de la
basura dicen que sus hijos nunca se enferman, a mediano y largo plazo pueden
desarrollar padecimientos graves, como el cáncer o daños a su
material genético.
"En el proceso de descomposición de la materia en los basureros
se forman lixiviados que arrastran los productos tóxicos presentas
en la basura y contaminan las aguas subterráneas que en ocasiones se
utilizan para consumo humano o riego", -se lee en la Wikipedia.
Más adelante se establece que al quemarse la basura se liberan al aire
importantes cantidades de gases como el metano, el dióxido de cargono,
el benceno y el tricloroetileno.
También se emiten gases clorados, como las terribles dioxinas, sustancias
altamente tóxicas declaradas cancerígenas por la Organización
Mundial de la Salud.
NUNCA SE ENFERMAN
Doña Delia obtiene el sustento de su familia pepenando en el basurero
de Las Calabazas.
Una de sus hijas, de diez años de edad, presenta ronchas en cara y
brazos, las cuales atribuye al piquete de los mosquitos.
Anteriormente desempeñaba otro tipo de trabajos, pero alguien le dijo
que vender aluminio y cobre era redituable. Desde hace tres meses acude casi
todos los días al vertedero, donde rescata entre cinco y diez kilos
del material.
Luego lo vende en un negocio que se localiza en la colonia Aquiles Serdán
a razón de trece o quince pesos por kilogramo.
En esta labor la auxilian dos de sus hijas, quienes estudian en la escuela
primaria Ignacio Ramírez.
En su inocencia, aseguran que les gusta venir a pepenar porque así
le ayudan a su madre.
Para José Eduardo Pablos Vélez, Presidente del grupo ambientalista
"Natura 2000", existe un grave problema que no se ha corregido y
es, precisamente, el trabajo de los menores en condiciones insalubres, específicamente
en los basureros.
"Hemos observado -dijo- que muchos menores están haciendo labores
de limpieza en carretones y toda la basura que recogen la depositan en basureros
al aire libre. También observamos que muchos hacen la función
de pepenadores. Es peligroso principalmente porque sabemos qu trabajan en
condiciones insalubres sin protección alguna, en shorts o en camisetas,
sin zapatos, expuestos a heridas e infecciones".
Lo más peligroso, en estos casos, es que la basura doméstiva
muchas veces va acompañada por residuos tóxicos.
Muchas veces, cuando alguien pinta su casa, rebaja la pintura con aguarrás
o thiner, y después vierte los residuos a la basura.
Hospitales y clínicas también suelen canalizar sus desechos
quirúrgicos a los vertederos sin tomar en cuenta el daño que
ocasionan.
Recientemente, el Delegado de la Procuraduría de Protección
al Ambiente, Alberto Efraín Rodríguez Hernández declaró
que la dependencia a su cargo sólo interviene cuando en los basureros
se encuentran sustancias tóxicas, como las que están clasificadas
bajo el código CRETIB, es decir, corrosivas, radioactivas, explosivas,
tóxicas, infecciosas y biológicas.
El mismo funcionario admitió que la PROFEPA no ha practicado ningún
sondeo para verificar si existen sustancias CRETIB en los basureros.
Mientras tanto, los "niños grises" se siguen exponiendo a
los efectos directos e indirectos de la descomposición de la basura.
FUTUROS DELINCUENTES
En los basureros y cinturones de miseria se cocinan los delincuentes del futuro.
Aunque esta frase puede sonar dura, la verdad es que un número importante
de niños de la basura, de "niños grises", crecerán
sin oportunidad de educación o con enfermedades crónicas que
les impedirán en completo desarrollo físico e intelectual.
Para la titular de la Procuraduría de Protección al Menor, Olivia
Lemus, "los riesgos más comunes para los infantes que van en los
carretones transportando la basura son la deshidratación, los golpes
de calor, el riesgo de accidentes en las calles. En la mayoría de las
veces que detectamos una situación de este tipo, exhortamos a los adultos
que los acompañan a que dejen de hacerlo pero la mayoría de
las veces no nos hacen caso".
Por las calles de la ciudad, a bordo de los carretones, los infantes aprenden
muy temprano la forma de ganarse la vida pagando por ello un alto precio:
el de su salud.
"Hemos tenido la oportunidad de canalizar a varios niños en esas
circunstancias a los distintos centros especiales del DIF para de ahí
reintegrarlos a sus familias", sostuvo.
Pero no basta.
En la visita que hizo LA PRENSA al basurero Las Calabazas, se pudo apreciar
a un número de entre diez y quince menores de edad, todos ellos, con
señales de padecimientos relacionados con la exposición frecuente
a los contaminantes que acompañan a la basura doméstica: piel
deshidratada, ronchas, manchas, erupciones, sarna o escabiasis, pediculosos
(piojos), conjuntivitis, abdomen inflamado por parasitosis y otros signos
visibles de enfermedad.
Entre la basura se pueden hallar medicamentos, jeringuillas, bolsas que contenían
plasma o sangre, vendas y parches quirúrgicos. Lemus manifestó
que en los próximos días harán un operativo en el que
visiten los basureros a cielo abierto que hay en la ciudad para exhortar a
los padres de familia a que no utilicen a sus hijos como mano de obra en la
pepena o en la recolección de basura ya que los riesgos son muy superiores
al beneficio económico que obtienen a corto plazo.