EN
ESPERA DE LA NIÑA
JESUS
RIVERA
LA PRENSA
/ Reportaje
El fenómeno atmosférico conocido como La Niña,
que es la fase negativa de El Niño provocará que este
año se incremente la cantidad y la fuerza de los huracanes en el Golfo
de México.
CAPITULO I: LLUVIAS ATIPICAS.
Lo que ocurrió el 18 y el 24 de septiembre del 2007 fueron lluvias atípicas
que causaron fuertes inundaciones y que especialistas identifican como signos
del cambio climático global.
Lo que sí es una certeza es que de 1982 hasta el 2003, aproximadamente,
la desforestación de la zona norte de Tamaulipas mediante la llamada
Revolución Verde ahuyentó las lluvias de la región
y produjo períodos prolongados de sequía con temperaturas récord.
La región que comprende el Municipio de Reynosa estuvo a un tris de convertirse
en un desierto como resultado de las políticas agropecuarias erróneas.
Desde hace cuatro años, las condiciones hidrometeorológicas parecen
mejorar, hay más lluvias en promedio y el rendimiento de los cultivos
es mayor.
En septiembre del año pasado las lluvias atípicas nos tomaron
por sorpresa, los drenes se salieron de su cauce y los asentamientos humanos
que se ubican en zonas inundables, resultaron seriamente afectados.
Para el 2007, la Dirección de Protección Civil activó con
toda anticipación un plan de acción para prevenir que se repita
la misma historia.
Se supone que la Comisión del Agua, en coordinación con autoridades
locales lleva a cabo trabajos de desasolve de los muchos drenes y canales que
recorren la geografía municipal.
En la primera reunión del Comité de Protección Civil se
establecieron los lineamientos básicos para accionar en caso de que un
huracán azote las costas tamaulipecas.
Está claro que los fenómenos conocidos como El Niño
y La Niña afectan las condiciones climáticas de casi
todo el planeta, pero los especialistas están de acuerdo en que éste
último producirá ciclones más fuertes y numerosos.
De entrada, el pronóstico para este año es que habrá al
menos 17 huracanes en la zona de convergencia del Golfo de México, de
los cuales, dos afectarán a Tamaulipas.
Si esto ocurre, debemos estar preparados.
CAPITULO II: INFANTES PROBLEMATICOS.
El Niña y La Niña son conocidos de ese
modo por la forma caprichosa en que se suelen manifestar, con variaciones de
temperatura tanto en la atmósfera como en el océano, aunque en
los últimos años los meteorólogos han determinado con cierta
precisión cuáles podrían ser sus efectos.
El fenómeno El Niño no sólo se refiera a la
aparición de corrientes océanicas cálidas, en las costas
de América, sino a la alteración del sistema global océano-atmósfera
que se origina en el Océano Pacífico ecuatorial generalmente durante
los períodos de diciembre a marzo.
La Niña es la fase negativa de El Niño
y se caracteriza por un significativo enfriamiento de la temperatura en la superficie
del Océano Pacífico ecuatorial y por cambios en la dirección
y velocidad del viento en la zona intertropical debido a variaciones de la presión
atmosférica.
Ahora bien, a partir del 15 de mayo apareció La Niña
en esa zona del Pacífico. Miembros de los servicios meteorológicos
de Estados Unidos y México temen que pase lo peor y que las condiciones
que prevalecen durante la temporada ciclónica generen huracanes cada
vez más intensos, quizás mayores que Katrina, fenómeno
que arrasó al estado de Nueva Orléans.
CAPITULO III: MAS VALE PREVENIR QUE LAMENTAR.
La temporada de huracanes empieza oficialmente el 1 de junio y termina
el 30 de noviembre.
Sin embargo, uno ya se adelantó: Andrea.
Este sistema golpeó la parte norte de la península de Florida
el pasado 11 de mayo, sin consecuencias graves, pero puede ser un adelanto de
lo que debemos esperar, es decir, situaciones atípicas, que se salen
de lo normal.
De acuerdo con la clasificación estándard:
-Depresión tropical es un sistema organizado de nubes y tormentas eléctricas
con una circulación definida en la superficie y vientos sostenidos máximos
de 38 millas por hora, es decir, unos 60 kilómetros por hora.
-Tormenta tropical es aquel sistema organizado de fuertes tormentas eléctricas
con una circulación definida en la superficie y vientos sostenidos de
entre 39 a 73 millas por hora (60 a 110 kilómetros spor hora).
-Un huracán es un sistema tropical atmosférico intenso de fuertes
tormentas eléctricas con una circulación en la superficie bien
definida y vientos sostenidos de más de 74 millas por hora.
A la vez, los huracanes se clasifican por la fuerza de sus vientos y los daños
ocasionados:
-Categoría 1: Con vientos sostenidos de 74 a 95 millas por hora (110
a 150 kilómetros por hora), los cuales causan daños mínimos
a casas, árboles y anuncios.
-Categoría 2: Vientos entre 96 y 110 millas por hora (150 a 175 kilómetros
por hora), daños a techos, embarcaciones pequeñas e inundaciones.
-Categoría 3: Vientos de 111 a 130 millas por hora (De 175 a 220 kilómetros
por hora), con daños extensos a edificios pequeños e inundaciones
en zonas bajas.
-Categoría 4: Vientos de 131 a 155 millas por hora (entre 220 y 250 kilómetros
por hora), con daños extremos a viviendas, vegetación y grandes
inundaciones.
-Categoría 5: Más de 155 millas por hora (más de 250 kilómetros
por hora). Daños catastróficos en la mayor parte de los edificios,
carreteras arrasadas e inundaciones.
CAPITULO IV: PREPARATIVOS.
Protección Civil prepara una serie de acciones con miras a prevenir los
efectos nocivos de uno o más huracanes.
El día primero de junio-dijo el Capitán Alfredo Suárez
Camacho, titular de ese departamento- inicia ya oficialmente la temporada de
huracanes 2007 y de acuerdo con información del Servicio Meteorológico
Nacional el día 15 de mayo inició el fenómeno La
Niña, que no es otra cosa que sobrecalentamiento y temperaturas
anormales en las áreas de los trópicos y los océanos que
provocan que la actividad ciclónica para este año, la más
intensa se presente en el Atlántico y el Golfo de México.
Datos de la misma fuente pronostican al menos 17 eventos, de los cuales 3 serán
tormentas tropicales, 9 huracanes con categorías 1 y 2, y 5 categorías
3, 4 y 5.
El primero de junio se instaló el Consejo Municipal de Protección
Civil donde se dieron algunos detalles del plan de auxilio a la población
que entra en vigor de manera automática con la temporada ciclónica.
Dicho plan contempla la definición de cuatro grandes áreas en
toda la ciudad para ubicar mejor los auxilios necesarios.
Suárez Camacho reveló que serán los medios de comunicación
un factor importante para hacer llegar a la población bajo riesgo, la
información actualizada de los fenómenos tropicales que amenacen
la costa tamaulipeca.
Todas las personas debemos estar conscientes de la importancia de acatar
las recomendaciones de Protección Civil. Habrá avisos a través
de los medios de comunicación, los cuales emitirán flashes informativos
de acuerdo con los datos aportados por el SMN,-puntualizó.
En caso de que se tenga la certeza de que impactará un fenómeno
en esta zona, dentro de las siguientes 96 se iniciará el protocolo de
emergencia, de tal forma que se procederá a la evacuación y al
establecimiento de los llamados triángulos de la vida en
cada una de las cuatro áreas.
La evacuación se realizará con el apoyo de unidades del transporte
urbano (24 en toda la ciudad), de acuerdo con el proyecto que presentó
la Dirección de Protección Civil.
Veinticuatro o doce horas antes, la mayoría de las personas que viven
en zonas inundables estarán en los albergues.
Una vez que impacte el fenómeno, rescatistas y grupos de apoyo, como
los jeeperos y elementos del Ejército Mexicano procederán a la
búsqueda y rescate de posibles víctimas.
Previendo la posibilidad de que muchos no quieran evacuar por temor al saqueo
de sus viviendas por parte de los vándalos, Protección Civil prevée
una solución: que el más fuerte de la casa se quede cuidando los
bienes, aunque éstos estén bajo el agua.
Una estimación del Servicio Meteorológico señala que el
porcentaje de probabilidades de que un huracán afecte la costa de Tamaulipas
es de un 15%, es decir, dos durante la temporada.
CAPITULO V: NEGLIGENCIA
DE LA CNA.
La mayoría de los drenes y canales que se desbordaron en septiembre del
año pasado están azolvados.
Tras las inundaciones que provocaron las lluvias atípicas del 2007, la
Comisión Nacional del Agua realizó trabajos de limpieza en esos
canales para evitar que ocurrieran nuevas desgracias.
A ocho meses de distancia, la maleza creció y la basura se volvió
a acumular.
El compromiso de la CNA fue reiniciar las labores de limpieza desde antes de
que inicie formalmente la temporada de huracanes 2007, pero no fue así.
De hecho, en un recorrido por tramos del canal El Anhelo, se pudo apreciar la
invasión de maleza, llantas y basura que impedirían la circulación
de los torrentes de agua, si es que se presenta en estos momentos un fenómeno
tropical.
Uno de los puntos críticos en septiembre del 2006 fue el tramo de la
carretera a Monterrey, a la altura de la colonia Las Granjas.
La corriente destrozó parte de la banqueta y el agua inundó la
obra del Hospital Materno Infantil que construye el Gobierno del Estado.
Ahora, esa obra cuenta con un cauce totalmente aislado con bardas de cemento,
de tal forma que el agua pueda fluir por gravedad hacia las zonas más
bajas.