INCULTURA VIAL

* A partir del primero de junio entra en vigor el nuevo Reglamento de Tránsito con multas 5 veces más caras

JESUS RIVERA
LA PRENSA / Reportaje
(SEGUNDA PARTE)

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Los regidores de la Comisión Legislativa y de Seguridad Pública no se anduvieron por las ramas cuando de aplicar sanciones más duras a los infractores viales se trata.
El nuevo Reglamento de Tránsito contempla multas hasta cinco o más elevadas que las actuales.
Para muchos, el nuevo documento será un parteaguas para que los automovilistas de Reynosa finalmente podamos entrar en cintura y dejar a un lado el estilo ofensivo de conducir.
Aunque no es el único caso, los usuarios de vehículos motrices locales tienen fama de conducir a la ofensiva, es decir, con prepotencia, pasándonos los altos, estacionando en lugares prohibidos, echándoles el auto encima a los peatones y una serie de vicios que sólo corregimos cuando cruzamos el puente internacional y nos adentramos en el vecino país del norte.
Allá, si nos descubren con aliento alcohólico, nos aplican multas de más de 200 dólares, en cambio aquí, la sanción no pasa de setenta pesos.
El modelo para el nuevo Reglamento de Tránsito, sin embargo, no se inspiró en el de McAllen, como pudiera pensarse, sino en algunos municipios de Nuevo León, específicamente el de San Pedro Garza García, donde el infractor tiene que pagar multas que dejan temblando su bolsillo.
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Se entregó finalmente la copia del nuevo reglamento vial, y a partir de entonces, se brinda capacitación a los agentes para que estén en condiciones de aplicarlo debidamente.
Uno de ellos dijo que el aumento en las multas es positivo para ellos ya que les permitirá obtener mayores ingresos.
Cada elemento obtiene un 10% del monto de las sanciones aplicadas, de tal forma que si crece la multa, también lo hace en la compensación que perciben.
El día primero de junio es crucial para el nuevo reglamento.
Será un golpe duro para los clientes frecuentes de la Secretaría de Finanzas del Municipio, o sea, aquellos conductores con malos hábitos de manejo.
Enrique Ortiz Hernández, agente de Tránsito desde hace catorce años, enlista una serie de vicios en los que incurren los automovilistas de Reynosa y que evitan hacerlo cuando van a McAllen.
"No usar el cinturón de seguridad, conducir con un celular en la mano, con los bebés en las piernas, tirar basura a la calle y manejar en estado de ebriedad".
Para Ortiz Hernández, Reynosa es una de las ciudades donde peor se maneja.
Aconseja que para evitar accidentes, no sólo se maniobre a la ofensiva, sino también a la defensiva.
Algo muy común que ocurre en las calles de la ciudad es la falta de respeto de un conductor a otro.
Generalmente si a uno de ellos no le gusta la forma de conducir del otro, o se le atraviesa, utiliza el claxon para "rallarle la mamá".
Entonces, el clásico "tu, tu, tu, tu, tu" adquiere un tono ofensivo, peyorativo.
"Es una falta de respeto; debemos respetar, por ejemplo, que cuando hay cuatro altos el que llega primero tiene preferencia, y muy seguido no sucede así. Desgraciadamente muchas personas son prepotentes y quieren pasarse el alto, siendo que llegan después que el otro vehículo", expresó.
Pero no hay que creer que sólo en Reynosa se da este fenómeno. Existe en todas partes y es difícil que se pueda erradicar la conducta ofensiva en el volante.
--- VIII ---
Para el agente Enrique Ortiz, es posible que "pegándole en el bolsillo" a los malos conductores puedan corregirse las actitudes prepotentes y los malos hábitos en el manejo.
"Yo creo que pegándoles en el bolsillo es como va a entender la gente y más las personas que conducen en estado de ebriedad porque las multas sí vienen elevadas. Vienen arriba, al parecer, de 50 salarios mínimos. Actualmente son 10 días de salario, así que se quintuplica la sanción".
La relación de malas conductas al manejar no para ahí.
Manejar a exceso de velocidad por los boulevares se ha convertido en costumbre para muchas personas, pasarse las luces amarillas de los semáforos, invadir carriles, dar vuelta sin utilizar las luces preventivas, "echarle" la luz larga a los demás, conducir con el radio a todo volumen, estacionarse en lugar prohibido, invadir los cajones exclusivos para minusválidos, frenar abruptamente, manejar sin placas y utilizar "charolas" para evitar ser infraccionados, por citar algunas cuantas.
Para Humberto Cantú Salinas, Director de Tránsito y Vialidad, no es el automovilista el único responsable de que los hábitos de manejo presenten tantas deficiencias.
También los malos elementos han aportado su grano de arena donde, a cambio de una dádiva, permiten que haya impunidad.
Y aquí es donde se nota toda la verdad que encierra la frase: "Sí hay cultura vial en los reynosenses, basta pagar 25 pesos, lo que cuesta cruzar a Estados Unidos, para demostrarlo".
CUESTION DE VIDA O MUERTE
Para muchos puede parecer inofensivo el tema de la incultura vial, pero para los patrulleros de la Cruz Roja es cuestión de vida o muerte.
Un conductor que maneje a la ofensiva, que estorbe el paso a la ambulancia, puede ser factor para que una persona prensada en un accidente o con paro cardiorespiratorio, fallezca.
Los tiempos que se manejan en la institución son muy cortos y es frecuente que los involucrados en choques aparatosos pierdan la vida por el retraso del auxilio médico.
Rafael Lerma, Segundo Comandante de la Cruz Roja, está seguro que cambiar los hábitos de manejo de los automovilistas permitirá salvar más vidas.
"Es una cosa preocupante porque la mayoría de la gente no cede el paso a la unidad; se debe abrir el paso para que podamos llegar más rápido al lugar del accidente ya que no podemos saber si es familiar de alguno de nosotros. Lo que les pedimos es que sean conscientes y cedan el paso a las ambulancias, no sólo de la Cruz Roja, sino a los bomberos, a las patrullas de la policía y a las ambulancias privadas. Hacer conciencia que son situaciones de emergencia que ponen en riesgo la vida de las personas", dijo en entrevista.
Muy seguido ocurren casos como el siguiente: Se recibe un llamado en la Cruz Roja e inmediatamente sale una ambulancia para prestar el auxilio a los heridos.
En los boulevares, sobre todo en horas pico, la cantidad de vehículos impide el rápido paso de las unidades.
La sirena debe ser señal para que los conductores se hagan a un lado y den el paso franco a la ambulancia, sin embargo, conductores irresponsables se frenan sobre el mismo carril o se atraviesan "obligando a que frenemos y a que los compañeros que vienen en la parte de atrás se golpeen".
También con demasiada frecuencia hay automovilistas que aprovechan la ocasión para irse atrás de la ambulancia y ganar tiempo.
Aunque en promedio se atienden unos veinte accidentes diarios, hay ocasiones en que ocurren hasta 35 percances -dijo el Segundo Comandante, Rafael Lerma.
Y es precisamente el tiempo lo que menos tienen los socorristas de la Cruz Roja.
"En la mayoría de los accidentes es esencial llegar pronto porque se cuenta con un tiempo de respuesta para que el lesionado tenga una mejor atención y probabilidad de vivir", dijo.
Dentro de la "hora dorada", como se conoce a los primeros sesenta minutos después de un accidente, hay un período de diez minutos en el que es imprescindible prestar la ayuda médica.
En casos concretos, como el fallo cardiorespiratorio, no pueden pasar más de cinco minutos antes de que se intente una resucitación artificial, porque después de ese tiempo vienen los daños irreversibles al tejido cerebral por falta de oxígeno.