ALIMENTOS
CHATARRA
*
La obesidad es un problema cada vez más frecuente en la población
escolar: Joaquín Contreras Cantú
JESUS RIVERA/Reportaje
LA PRENSA / REPORTE
DETECTAN UN GRAVE PROBLEMA
Cada vez son más
los niños con problemas de obesidad en el Estado de Tamaulipas.
Tras detectar los efectos, ahora las autoridades pretenden atacar las causas,
originadas en la mala calidad nutricional.
Un estudiante de primaria consume diariamente cantidades excesivas de golosinas,
consideradas como calorías vacías porque su contenido
alimenticio es casi nulo.
Las cooperativas escolares ofertan diariamente paletas de dulce, tamarindos,
gomitas, chicles, chicharrones con chile, y decenas de productos más
que ocasionan un desequilibrio alimenticio en el infante.
Sin hablar de los tacos de harina que en ocasiones se venden fuera de las escuelas,
preparados con dudosa higiene, los cuales suelen acompañarse con refrescos
de cola o de sabores.
Los refrescos embotellados, conocidos popularmente como sodas, contienen
ingredientes tales como colorantes y saborizantes artificiales, conservadores,
aceites esenciales, jarabes y acidificantes.
De éstos últimos, el ingrediente más frecuente es el ácido
fosfórico, el cual favorece la descalcificación de los huesos,
precursora de la osteoporosis.
Los productos chatarra que se venden en las cooperativas escolares
a gran escala, son también la causa de un aumento sostenido en el índice
de niños y adolescentes obesos.
En una reciente visita a Reynosa, el Secretario de Educación Pública
del Estado, Joaquín Contreras Cantú, advirtió de los problemas
derivados de la obesidad, como algunas complicaciones ortopédicas, padecimientos
cutáneos, problemas respiratorios, diabetes, colesterol alto e hipertensión
arterial.
En la población predispuesta a sufrir obesidad, los efectos del consumo
de calorías vacías son graves.
DULCES TENTACIONES
Como resultado de los estudios sobre la obesidad en las escuelas básicas
de Tamaulipas, se determinó que se requiere con urgencia reglamentar
el funcionamiento de las cooperativas escolares a fin de que éstas ofrezcan
productos más nutritivos a los escolapios.
Aunque en muchas escuelas funcionan las llamadas cocinas escolares
encargadas de proporcionar el almuerzo a los estudiantes, no en todas existen.
Por consecuencia, la alimentación se reduce a los típicos tacos
de harina y maíz que venden los comerciantes ambulantes fuera de las
escuelas, tortas de jamón y pachucos; dentro del perímetro escolar,
las cooperativas venden toda clase de golosinas, como las marcas Lucas, Pulparindo,
Yolis, Cachitos, Malvavistos y Paletas Payaso.
Los chicharrones de harina de maíz se piden con mucho chile y limón,
si no, no saben a nada.
Años más tarde, durante la vida adulta, se presentan complicaciones
como la gastritis, la colitis y las úlceras pépticas por la constante
y acumulativa acción corrosiva de los ácidos que contienen estos
delicatessen.
Especialistas señalan que abusar de las golosinas provoca cambios
en las costumbres alimenticias de los niños. El consumo de estos alimentos
chatarra ha pasado de ser excepcional a convertirse en un hábito
cotidiano.
La gran mayoría de las golosinas incluyen colorantes artificiales en
sus fórmulas a fin de llamar la atención de los infantes con los
llamativos tonos y presentaciones.
El Instituto Mexicano de la Nutrición advierte que algunos de esos colorantes
pertenecen a un grupo llamado azoico que puede desencadenar asma
en personas predispuestas a ese padecimiento.
También se considera que un aumento de peso en edades tempranas, fruto
de una alimentación desequilibrada puede contribuir a problemas de carácter
nutricional.
PARAISO DE GOLOSOS
La cooperativa escolar de la Escuela Primaria Nueva Creación
de la colonia La Joya exhibe a los más de doscientos estudiantes, toda
una gama de atractivas golosinas.
Jesús Díaz, encargado de ese establecimiento, dijo que la totalidad
de estos productos se consumen bien entre los niños de la
escuela.
Son muy llamativos para los niños, indicó.
Y a continuación, dio una lista de precios de los más demandados:
Yolis, 3 pesos; Sapitos, 2 pesos; cachitos, 4 pesos; paleta payaso, 6 pesos;
lunetas, 2 pesos, lucas, 4 pesos, manzanitas, 4 pesos y sandías, 3 pesos.
A unos metros de la cooperativa, se ubica la cocina escolar.
Los alumnos, por lo general, reciben un platillo con un alimento diferente cada
día, a la hora de recreo. De ahí se pasan a la cooperativa donde
compran la golosina de su preferencia.
Y de ese modo -admite Jesús Díaz- no hay tanto problema
para ellos.
La cooperativa paga a la escuela la cantidad de 1,200 pesos por semana y es
manejada por padres de familia de la misma escuela.
Eduardo, un niño de cuarto año, se asoma hacia los improvisados
estantes donde se exhiben los coloridos productos.
El suele comprar taquis, chicharrones, bolis y pepsis, después -claro
está-, de engullir el opíparo platillo que le entregaron momentos
antes las afanosas madres de familia que se molestan diariamente para tratar
de llevarles alimentos con mayor contenido nutrimental.
UN MENU DIFERENTE
En vista de que los problemas de obesidad y malnutrición parecen estar
ganando la carrera en las escuelas, autoridades de la Secretaría de Educación
anunciaron la instrumentación de nuevos programas para disminuir el consumo
de alimentos chatarra en la población escolar y al mismo tiempo favorecer
la creación de nuevas cocinas escolares.
En la Escuela Primaria de Nueva Creación de La Joya, un grupo
de madres de familia considera que vale la pena el sacrificio de preparar diariamente
el alimento que se ofrece a sus hijos.
Fuera de las instalaciones ya no se observan vendedores de comida callejera,
pero sí persiste la vendimia de alimentos chatarra en la
cooperativa.
De cualquier modo, la señora Cinthia Lizett Guerrero y otras siete mujeres
trabajan de manera permanente, desde hace poco más de dos años,
en preparar alimento caliente para cuando los niños salgan al recreo.
Enmarcada dentro del programa Desayunos Escolares, esta fórmula
permite, por lo menos, disminuir la cantidad de enfermedades gastrointestinales
que suelen presentarse con el consumo de comida callejera.
Comentó que de manera permanente se les entregan diferentes tipos de
verdura, frutas, huevos, harinas y otros ingredientes con los cuales poder elaborar
una carta con platillos variados.
En esta ocasión han preparado unas deliciosas entomatadas, y por la ventana
de la cocina empiezan a asomar ansiosos rostros de chiquillos hambrientos, siempre
dispuestos a engullir las opíparas viandas.
Tenemos entomatadas con agua de jamaica y un plátano como postre,
-asegura.
Ahí se preparan diariamente entre 200 y 300 desayunos.
VOZ DE ALERTA
La Secretaría de Educación dio la voz de alerta: la mala nutrición
está provocando un aumento en los índices de obesidad en la población
estudiantil.
Julio González Ruiz, Titular de la Oficina Regional de Desarrollo de
la Educación precisó que hay interés del Secretario
de Educación de mejorar el servicio de alimentación que se da
a todos los niños y jóvenes de educación básica.
Dio a conocer que se prepara un trabajo dirigido a regular y ordenar la venta
de alimentos en las cooperativas escolares.
Es un trabajo que se está preparando y en poco tiempo seguramente
estará listo para ya darse a conocer en todas las escuelas de educación
básica,-reveló el funcionario.
Actualmente funcionan en la gran mayoría de las escuelas de carácter
público las llamadas cooperativas escolares.
Son las sociedades de padres de familia las que deciden en qué forma
va a trabajar la cooperativa, pero por lo general, se concesiona el manejo a
cambio de un pago mensual determinado.