Vacaciones
peligrosas
*
Enfermedades gastrointestinales y cutáneas son las más frecuentes
en las albercas públicas
JESUS RIVERA
LA PRENSA / Reportaje
CONTRASTE
Hay un contraste muy marcado
en torno al soignificado de la Semana Santa o Semana Mayor.
Mientras que para algunos es sinónimo de vacaciones, de descanso, de
ir a la playa o a los balnearios a pasarla bien con la familia o con los amigos,
para otros muchos representa una oportunidad para reforzar sus creencias religiosas.
Algunas comunidades, como la feligresía de la Iglesia de los Sagrados
Corazones de Jesús y María organizan impresionantes montajes donde
uno de los fieles representa a Jesús en el viacrucis y la crucifixión.
El resto de la población participa como espectadora de esta tradición
milenaria. En este período vacacional, sin embargo, prevalecerán
los viajes a los principales destinos turísticos, principalmente de playa.
La Isla del Padre capta un número importante de visitantes del norte
de Estados Unidos, de Monterrey y de la zona fronteriza. Quienes tienen más
recursos prefieren ir a Cancún, Acapulco o Puerto Vallarta.
Para los que se quedan en la ciudad a disfrutar de la relativa calma que dejan
tras de sí los vacacionistas, pueden escoger los ocho centros recreativos
o quintas, mismos que cuentan con albercas, toboganes y juegos diversos.
Rubén Sánchez, Jefe de Verificación de la Comisión
Contra Riesgos Sanitarios en la Jurisdicción número Cuatro, reveló
que personal de la dependencia hará recorridos por esos lugares a fin
de garantizar que el agua de las albercas esté limpia.
Protección Civil, por su parte, verifica que las condiciones de seguridad
sean las óptimas.
GUIA PARA BAÑISTAS
La COEPRIS emitió una guía para verificar albercas, la cual será
aplicada en hoteles, balnearios y demás sitios públicos que cuenten
con albercas o chapoteaderos.
Conforme a lo anterior, las albercas deben presentar buenas condiciones de aseo
y mantenimiento continuo que podrá demostrarse con una bitácora
de trabajo.
El propietario tiene la obligación de exhibir al público el límite
de usuarios que pueden estar simultáneamente en una alberca, de acuerdo
con las dimensiones de la misma.
Es importante, para eliminar la presencia de hongos y bacterias que el agua
esté clorada.
Pero así como hay obligaciones para los balnearios, albercas y centros
recreativos, también los hay para los usuarios.
Por ejemplo, en un balneario que se ubica por la carretera a Río Bravo
se puede leer el siguiente aviso:
-Usar las regaderas antes de hacer uso de las albercas.
-No llevar envases de vidrio en el área de las albercas.
-No entrar a la alberca después de ingerir alimentos.
-No correr ni empujarse en el área de las albercas.
-A la persona que altere el orden será consignada a las autoridades.
La Comisión Contra Riesgos Sanitarios establece la obligación
de tratar el agua mediante cloración o filtración. En todo caso,
se debe mantener un rango de entre 0.2 y 0.5 miligramos de cloro residual por
litro. Los aparatos cloradores se deben ubicar en un área alejada, fuera
del alcance de los visitantes.
Es importante, de acuerdo con la normativa, que los muros y fondos de las albercas
sean lisos, redondeados y de color claro. Las escaleras para salir deben ser
verticales y estar adosadas a los muros.
Cuando la alberca cuente con trampolines, estos deben tener una barandilla para
evitar caídas accidentales. Los pasillos y andenes deben construirse
con materiales antiderrapantes.
La guia indica que la longitud y profundidad de la alberca estará señalada
cada dos o tres metros en el andén que rodea el estanque.
Finalmente, cada balneario contará con una persona salvavidas que vigile
constantemente a los bañistas y que tenga conocimiento técnico
suficiente para proporcionar primeros auxilios.
LOS PELIGROS DE LA ALBERCA
Las autoridades sanitarias recomiendan precaución a los bañistas
que utilizan las albercas o bien, que se introducen a las aguas de canales y
ríos.
En el primer caso, los riesgos de infección por bacterias y hongos es
mínimo por el proceso de cloración a que es sometida comunmente
el agua.
En ríos y canales es muy diferente porque se trata de agua "cruda".
En años anteriores se difundieron versiones de "bacterias carnívoras"
en el río Bravo, lo que desalentó a muchos vacacionistas a nadar
en sus aguas.
Pero aparte está el riesgo de morir ahogados al tener un alto grado de
turbiedad y corrientes internas que "jalan" a los bañistas.
Por ese motivo, autoridades municipales advierten con letreros acerca de los
peligros de nadar en el río.
En el área de la Playita incluso, personal de Protección Civil
mantiene vigilancia continua en lanchas con motor fuera de borda y equipo de
buceo.
Para Mario Armendáriz Cortinez, Jefe de la Unidad de Evidencia y Análisis
de Riesgos Sanitarios, introducirse al río o a los canales conlleva un
riesgo muy grande porque se trata de agua no tratada.
"Estamos hablando que la mayor parte de nuestros canales y ríos
vienen contaminados por una gran cantidad de excretas y animales muertos, de
ahí que nosotros, como autoridad sanitaria no recomendamos bañarse
en lugares donde no exista agua clorada, como lo marca la norma oficial".
Tomar accidentalmente un sorbo de agua del río equivale a desarrollar
alguna enfermedad gastrointestinal, de tipo bacteriana y viral.
La presencia de hongos origina distintos tipos de micosis o padecimientos cutáneos
que van de ligeros a graves.
Aunque en menor medida, existen riesgos potenciales en las albercas.
Armandáriz Cortinez expuso que tampoco nos podemos salvar de las micosis
y las enfermedades gastrointestinales por ingesta accidental.
Después de todo, admitió que muchos usuarios de las albercas deciden
desaguar dentro de la alberca que tomarse la molestia de ir al sanitario.
Es por eso que la COEPRIS recomienda que el agua de los estanques o albercas
que no usen un sistema de recirculación serán totalmente renovadas
cuando menos una vez al mes, lo cual se debe demostrar con la bitácora
de servicio.
GRAN DEMANDA
DE BALNEARIOS
Muchos no podrán salir a la Isla del Padre o a cualquier otro destino
turístico de playa, por consiguiente, la demanda de balnearios, albercas
y centros recreativos locales se dispara.
El sábado 31 de marzo es, prácticamente, el primer día
del período vacacional de Semana Santa, pero el clima no ayuda mucho
a los vacacionistas que desde ahora empiezan a saturar los sitios de recreo.
La señora Cruz, propietaria de un centro recreativo localizado a un lado
de la carretera a Río Bravo, afirma que esta es la temporada "alta"
del año, donde esperan una elevada cantidad de visitantes.
En una superficie de apenas una hectárea, se acomodan dos chapoteaderos,
una alberca y una serie de juegos dentro y fuera del agua.
Quien quiera hacer uso de estas instalaciones debe pagar a la entrada la cantidad
de 35 pesos.
Balnearios como éste han surgido en los últimos años para
atender la demanda de las personas que no pueden o no quieren salir de la ciudad
en las temporadas de asueto, como Semana Santa y vacaciones de verano.
A pesar de las recomendaciones de la Secretaría de Salud y de Protección
Civil, sin embargo, aún quedan sin cubrir algunos aspectos básicos.
Hay albercas donde el agua no se cambia más que cuando termina el período
vacacional.
No todas cuentan con rescatistas profesionales.
Algunas, como "Sol y Mar", reciben el apoyo de personal de Protección
Civil, quienes intervienen en casos de emergencia.
Si bien es cierto que algunos estratos socioeconómicos de la población
no cuentan con recursos suficientes para salir de la ciudad y hacen uso de instalaciones
recreativas, también es verdad que una buena parte de los habitantes
de sectores marginados se las ingenian para estar cerca del agua en Semana Santa.
Es así como las aguas turbias y a veces pútridas de las calicheras
sirven como "balnearios" para muchos jóvenes que desconocen
el peligro potencial a que se exponen.
Ahí, el riesgo de contraer enfermedades o de morir, se multiplica.