RINDE
REYNOSA TRIBUTO Y
HOMENAJE A SUS MUERTOS
*
Los días primero y dos de noviembre se celebra el Día de los Santos
Difuntos (Día de los Muertos) en la República Mexicana
Reynaldo Lopez Olivares
La Prensa / Colaboración
Reynosa no es la excepción
y por supuesto celebra también ese día con mucho respeto.
En la primera mitad del siglo pasado, al fallecer alguna persona, se efectuaba
lo siguiente. Para empezar se preparaba el espacio mas grande dentro de la casa
que habitó el difunto. Bien podría ser una recámara o la
sala, en cualquiera de las dos circunstancias, se instalaba una mesa misma que
se cubría con una sábana blanca. Sobre ella se colocaba el ataúd
(cajón de madera elaborado por uno de los carpinteros de la localidad),
mismo que se forraba con tela indiana en color negro que se pegaba con tachuelas
y así en esa forma se le iba dando forma al ataúd. Si el difunto
era niño, el color de la tela era celeste y si era niña el cajón
se vestía de color rosa. Siendo en esta forma como se efectuaba un velorio,
se colocaban también veladoras alrededor del ataúd y en las esquinas
de la habitación. En las noches se servia café a los asistentes
y en la madrugada menudo. Al llegar a la hora del sepelio normalmente se efectuaba
a pie, en donde los hombres entre los que se encontraban familiares y amigos
cargaban el ataúd en los hombros para llevarlos al panteón. A
medida que los panteones fueron alejándose de la ciudad, el traslado
de los cuerpos se tuvo que hacer en un principio en carretas o guayines tirados
normalmente por ganado mular. A la llegada de los automóviles este se
efectuó en camionetas.
El proceso de elaboración de flores y coronas en esa primera mitad del
Siglo XX se efectuaba por las señoras de la casa, utilizando tijeras
y alambre delgado, así como papel de china y papel crepé. Así
se elaboraban las flores y coronas que adornaban el cortejo fúnebre.
El Día de los Muertos las damas de Reynosa se preparaban con mucho tiempo
para elaborar coronas y flores para llevarle a sus familiares y amigos difuntos.
Desde los meses de agosto y octubre empezaban los preparativos para llevar una
ofrenda a sus difuntos. Por supuesto que había también personas
que efectuaban esos trabajos para venderlos estos eran aquellas que por razones
ajenas a su voluntad no podían hacerlas. En Reynosa se recuerda a los
carpinteros Concepción González, Erasmo Martínez y otros
más que eran los encargados de hacer los cajones de madera para sepultar
a los difuntos. Era verdaderamente asombroso ver como la comunidad entera asistía
al velorio y al sepelio del vecino, amigo o familiar que había fallecido.
Era sin lugar a dudas un día de duelo y respeto.
FUNERARIAS Y PANTEONES
En la segunda mitad del Siglo Veinte ya empezaron a venderse las flores de plástico,
sobre todo en el vecino país (Hidalgo, Texas), siendo esto en la llamada
Tienda del Puente, posteriormente en la Tienda del Río y así paulatinamente
esa costumbre de que las damas de la localidad hicieran sus propias flores fue
desapareciendo al igual que los velorios en las casas también fueron
desapareciendo esto debido a que aparecen en Reynosa las primeras funerarias
como la de Don Enrique Caso y la de Don Santos García. Hoy en día
existen varias empresas que se dedican a ese tipo de servicios como por ejemplo
la Funeraria Valle de la Paz, Parque Español etc.
Así en esta forma acontecían los Días de los Muertos en
Reynosa.
Por ejemplo el primer panteón que se recuerde se localizaba en la esquina
de las calles Aldama y Palafox del centro de la ciudad. Precisamente donde hoy
se encuentra la escuela Primaria Club de Leones. Por el crecimiento de la población
dicho cementerio tuvo que trasladarse a las afueras de la ciudad, en aquellos
años a la salida del camino que conducÌa al poblado "El Charco"
a lado sur de las vías del ferrocarril, hoy colonia Bella Vista.
En el año de 1966 fue destruido para dar paso a lo que hoy es el Hospital
del ISSTE. En el año de 1950 debido al crecimiento de la ciudad nacen
dos nuevos panteones a las afueras de la ciudad. Esto es al poniente por la
salida a la carretera a Monterrey precisamente contiguo al estadio Adolfo López
Mateos. Uno de ellos conocido como Panteón Municipal o Sagrado Corazón.
El otro fue el primer panteón particular conocido como el "Guadalupano"
propiedad de don Santos García. Hoy en día existen el Parque Funeral
Español, el Parque Funeral Valle de la Paz, asi como algunos panteones
en diversas colonias y zonas rurales, como por ejemplo el que se encuentra ubicado
en la colonia Lampacitos, otros en Congregación Reynosa Díaz,
en el poblado Los Altos, en Congregación Garza, así como en otros
ejidos mas.
Hoy en día el crecimiento en la ciudad de Reynosa es tan grande, que
ya los panteones resultan insuficientes para recibir mas cuerpos, por lo que
algunas personas antes de fallecer piden a sus familiares que los incineren,
decisión que casi siempre se cumple. Así fue y así es Reynosa
actualmente. Lo único triste y lamentable es que se han ido perdiendo
las costumbres de antaño. Por ejemplo a partir de la década de
los ochentas, le ha dado a los habitantes de esta región fronteriza,
de festejar al estilo americano el Halloween o Día de las Brujas, que
se festeja el 31 de octubre. Costumbre que los niños cada día
adoptan con mucha facilidad, pues salen vestidos de monstruos, de brujas, de
vampiros, de calaveras y no sé de que tantas tonterías mas que
se les ocurre a los vecinos de Estados Unidos, por lo que creo que debemos los
padres de familia por preocuparnos mas de educar a nuestros hijos. Veo con tristeza
que muchos de padres de familia acompañan a sus hijos a pedir Halloween,
pero muy pocos si muy pocos llevan a sus hijos los dos días siguientes
a los panteones a visitar tal vez a sus bisabuelos, padres, hermanos, familiares,
padrinos, vecinos y amigos que se encuentran descansando en paz.
Ojalá que esta situación cambie para que nuestras costumbres no
se pierdan.