VIVIR SIN AGUA

* El agua, lejos de los grandes centros urbanos, es uno de los mayores tesoros para miles de campesinos

JESUS RIVERA
LA PRENSA / REPORTAJE

EJIDO CONGREGACION GARZA, Municipio de Reynosa, Tamps. El pronóstico del tiempo indica que hay una buena posibilidad de lluvia para la región norte de Tamaulipas.
En áreas tan alejadas como ésta, las precipitaciones pluviales suelen recibirse como una bendición.
La gran mayoría de los habitantes de las comunidades rurales, como ésta, hace mucho tiempo que emigraron con sus familias.
Unos se fueron a Reynosa y otros prefirieron aventurarse a los Estados Unidos en busca de un mejor nivel de vida.
Desde hace muchos años, la seca planicie solamente produce zacate para alimentar las escasas reses que permiten la supervivencia de los que se quedaron.
Congregación Garza -originalmente conocido como “El Charco Escondido”-, es el típico pueblo fantasma visitado de vez en cuando por despistados turistas y algunos historiadores de la región, pero en sus cercanías aún habitan personas dedicadas a la cría de vacas, chivas y gallinas.
Conseguir agua se ha convertido en una labor titánica.
Existe un proyecto para aprovechar el agua acumulada en un pozo cercano para dotar de ese líquido a las pocas familias que se resisten a abandonar su terruño.
Ismael Gil atiende un pequeño changarro localizado cerca del casco del ejido.
Se pueden ver productos de todo tipo, como pilas para radio, galletas, dulces y hasta tortillas de maíz.
De entrada, comenta que para satisfacer la demanda de agua para el uso doméstico cuentan con una pileta y un papalote que abastece a muchas de las familias que viven en las cercanías.
A mediano plazo esperan sacar adelante el proyecto para entubar el líquido procedente de un pozo de agua dulce, situado a un kilómetro hacia el poniente.
“Vinieron de Gobernación para analizar todo eso y ponernos la tubería en las calles y las llaves en las casas”,-dijo.
Actualmente tienen que caminar casi una hora hasta un pozo que contiene agua dulce que puede usarse para tomar.
Pocos son los que pueden comprar diariamente agua purificada porque aquí, el costo de un garrafón de veinte litros puede superar los quince pesos.
La familia de Ramona Lugo se las ha ingeniado para surtirse del preciado líquido.
Su esposo, Agustín Martínez, se dedica a la construcción de papalotes para extraér el agua del subsuelo.
Esto representa un avance ya que anteriormente tenían que aprovechar las viejas norias para surtir el agua suficiente para sus necesidades diarias.
Con pedacería que le sobraba, construyó el artilugio que les proveé de ese recurso cuando existe suficiente aire para accionar las aspas.
Cuando eso ocurre, aprovechan para llenar un gran tanque ubicado al fondo de su solar. De esta forma garantizan que no les faltará el agua durante la época de estiaje.
EJIDO EL GRULLO, Municipio de Reynosa, Tamps. En el trayecto hacia “El Grullo” solamente se pueden ver en el cielo algunas nubes dispersas, así que el pronóstico del tiempo en esta ocasión parece que falló.
Ubicado a unos cinco kilómetros al sur de “Congregación Garza”, en esta población sobreviven unas veinte familias, de casi sesenta que eran originalmente.
Como en otras comunidades rurales, más del 50% de los habitantes decidieron buscar nuevos orizontes a consecuencia de la escacés del agua y las sequías recurrentes.
Ciro Herebia también es dueño de una pequeña tienda donde vende productos de primera necesidad.
Asegura que los habitantes dependen casi en un 100% de que los papalotes funcionen correctamente, movidos por la fuerza del viento.
Este ejido se caracteriza precisamente por la gran cantidad de papalotes.
Aseguran que Amaro Garza Villarreal, exlíder campesino ya fallecido, solicitaba a cada candidato que visitable el poblado, la instalación de un nuevo papalote.
La falta de mantenimiento provocó que casi todos se descompusieran.
Herebia comentó que este día no hay aire pero en días pasados sí pudieron extraer buena cantidad de líquido para atender sus necesidades más apremiantes.
Dado que meas del 80% de los pozos que se perforan contienen agua salina, aún tienen que recorrer decenas de kilómetros para surtirse de agua dulce para beber.
En ocasiones el consumo de este líquido provoca malestares estomacales principalmente en la población infantil, pero éllos ya están acostumbrados.
En comunidades como ésta es difícil ver un garrafón de agua potable, ya sea por el precio elevado o por la enorme distancia que se debe recorrer para surtirse de ella.
El Delegado Municipal de “El Grullo”, Martín Uresti Salazar explica que la escacés de agua es uno de los problemas meas graves a los que se enfrentan, sobre todo, porque la mayor parte de los papalotes estean descompuestos.
“Se nos descomponen los papalotes, ese es el problema. Ahorita todos estean descompuestos y nos falta el billete para arreglarlos”,-dijo.
En el patio de su casa se puede ver una pequeña construcción de madera con techo de palma, donde hay una larga correa de cuero de vaca o caballo.
Más allá existe una extraña “escultura” confeccionada con dos cráneos de buey y algunas estacas de madera, los cuales representan una yunta.
En este poblado-según el Delegado- sólo hay un pozo de agua dulce, lugar donde se surten todos los habitantes para el uso diario e incluso, para el consumo humano.
Vivir con muy poca agua es algo común en estas comunidades alejadas.
Hace mucho que la actividad agrícola dejó de ser rentable y las pocas familias que aún residen aquí lo hacen a base de muchos sacrificios.