LA INDUSTRIA DEL CARBON
* La parte sur del Municipio de Reynosa se ha convertido en un importante productor de carbón vegetal

JESUS RIVERA
LA PRENSA / Reportaje

EJIDO LLORONA NUEVA, MUNICIPIO DE REYNOSA, TAMPS. Ubicado hacia el extremo sur del municipio de Reynosa, el ejido Llorona Nueva es el principal productor de carbón vegetal de la zona.
Aunque existen otras comunidades que participan de esa industria, los carboneros de este centro de población rural van más avanzados en cuanto a cantidad producida y uso de maquinaria para procesar el carbón y comercializarlo incluso en el extranjero.
Pocas personas se ponen a pensar qué hay detrás del carbón que utilizan en sus carnes asadas.
Detrás de ese producto, al parecer insignificante, hay una historia de trabajo, de desaliento, de corrupción y de esperanzas.
Fue alrededor de 1957 cuando uno de los más viejos habitantes del pequeño poblado, Agustin Décida Cano, proveniente de Coahuila, empezó a producir pequeñas cantidades de carbón con un método por demás rudimentario, el mismo que se sigue utilizando en muchas partes del país.
Tuvo que transcurrir casi medio siglo para que se introdujera maquinaria moderna, capaz de moler los troncos de árbol carbonizados y volver a compactarlos en pequeñas piezas.
Es de esa manera como piensan los carboneros de Llorona Nueva, incursionar en el mercado nacional y extranjero.
CADA VEZ MAS LEJOS
Diez productores de carbón sobreviven con sus familias en "La Llorona", como también se le conoce.
Llorona Nueva es un poblado con no más de un centenar de casas construídas con madera y lámina, y otras con block y techo de material.
Gumersindo Aguilera, Presidente de la Unión de Productores de Carbón del Norte asegura que mensualmente se producen unas 30 toneladas, mismas que se venden en negocios de Reynosa, principalmente.
Recientemente obtuvieron el apoyo del Gobierno Federal y del Municipio para la compra de maquinaria que permitirá obtener un producto más refinado y comercial.
Incluso les fue financiada la impresión de las bolsas de papel en donde será envasado el carbón.
En el frente y el revés de las bolsas se puede ver la marca del producto (carbón mexicano de mezquite "Ejido La Llorona") con un sello que garantiza que proviene en un 100% de leña de mezquite.
El empaque ostenta una licencia ambiental municipal con el número de SEDUE-LAM-029-2005.
Más abajo el peso del contenido: 3 kilogramos, lo que equivale a 6.6 libras.
En la parte superior derecha e izquierda, el logotipo en tinta azul del alcalde Cabeza de Vaca.
Fue precisamente ese el motivo por el cual la cadena de carnicerías y restaurantes Buenos Aires dejó de comprar el carbón que producían estos ejidatarios de Llorona Nueva.
Aparte de los diez principales productores, hay otros treinta pobladores que también se dedican a esta actividad de manera independiente.
Estos últimos no cuentan con el permiso de la PROFEPA y solían ser visitados por inspectores de esa dependencia.
"En cierta ocasión,-revela Severo Guevara Maldonado, uno de los productores de carbón más viejos del ejido-, vinieron unas personas de la forestal".
Los funcionarios de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente los engañaron con el cuento de que les iban a tramitar un permiso, pero a final de cuentas, les impusieron una multa de cuarenta mil pesos por explotar ilegalmente los recursos forestales.
"Esa vez nos engañaron porque dijeron que nos venían a regularizar, que pusiéramos de más la cantidad de carbón que teníamos para aprovechar el permiso. Pero lo que pasó fue que nos vino una multota de 45 mil pesos",-agregó Gumersindo Aguilera.
Es por esa razón que don Severo se muestra receloso con los reporteros y se escabulle con una risa nerviosa.Ya con un poco más de confianza, tras asegurarle varias veces que somos periodistas, dijo que cada vez es más difícil hallar la madera para hacer el carbón.Anteriormente-dijo Aguilera, quien también trabaja en el Municipio, en el área de SEDESOL- había la facilidad de conseguir la leña que estaba tirada en todas partes.
La desforestación de la zona fue producto de un programa gubernamental denominado "Revolución Verde", donde unas 505 mil hectáreas fueron programadas para producír maíz y sorgo, con la subsecuente desforestación.
Tras varias décadas de recoger los árboles caídos, ahora los carboneros tienen que trasladarse cada vez más lejos para poder conseguir la materia prima, es decír, la leña de mezquite.
Actualmente se trasladan varios centenares de kilómetros, casi al límite con Nuevo León para comprar la leña que les venden a razón de 700 pesos por camioneta.
PRODUCCION ARTESANAL
La producción de carbón se hace aún con los métodos que se utilizaban desde 1957, es decir, bajo montículos de tierra que se conocen como "chavetes", "bolones" o "chacuacos".
Quien los vé por primera vez pudiera pensar que se trata de pequeños.
El proceso comienza cuando el productor amontona los leños de mezquite en forma piramidal, en capas. A este montón de leña se le conoce como "mona".Una vez que se tienen apiladas entre una y tres toneladas de la materia prima, se procede a cubrirlas con zacate Boffel seco y posteriormente con la misma tierra que sobró de anteriores procesos.
Antes de quedar totalmente cubierta la leña, se vierten carbones encendidos para que empiece la combustión.Cuando el fuego está vivo se cubre el "chavete" por completo y se le practican orificios laterales para que "respire".
Por esos agujeros sale un humo blanco, señal de que la madera se está quemando en el interior del montículo.Gumersindo Aguilera comentó que cuando sale un humo ligeramente azulado, después de diez días de combustión, es momento de retirar la tierra y sacar los troncos completamente carbonizados.
Es un proceso largo, pero a final de cuentas cada chavete aporta una cantidad que va de los 700 a los 2,500 kilogramos del producto.
La cadena se completa cuando el carbón es envasado.En el caso de la Unión de Productores del Norte, lo empacarán en llamativas bolsas con la impresión de la marca y el sello, en tanto que los productores independientes hacen "arpillas" con bolsas de plástico que contienen tres kilos de carbón.
Los primeros lo venden a 3.30 pesos por kilo y los segundos, a 2.50 pesos.
El ejido Llorona Nueva ha dejado de producír granos.Con la mayor parte de la superficie dedicada principalmente a pastizales, casi la totalidad de sus ingresos provienen de la venta del carbón.
Recientemente intentaron incursionar en los Estados Unidos, pero algunos inconvenientes técnicos impidieron las operaciones.La materia prima es cada día más difícil de conseguir y la reforestación es aún a largo plazo.
Hoy más que nunca, los productores de carbón del sur del Municipio dependen del apoyo de las autoridades.