POLITICA,
CANDIDATOS Y FUTBOL
*
El futbol y la política, en su aspecto más noble, sólo
cobran sentido mediante la participación colectiva
JESUS RIVERA
LA PRENSA / Reportaje
MUCHO EN COMUN
La política y el
futbol tienen más cosas en común de lo que podemos imaginar.
Especialmente en países latinoamericanos -como México-, el resultado
de un partido de balompié bien puede influir en los resultados de una
votación.
No por nada el candidato del Partido Acción Nacional, Felipe Calderón
Hinojosa oirdenó una serie de espots televisivos con personajes como
Kikín Fonseca y Rafael Márquez apoyando su campaña
proselitista.
A juicio de politólogos y especialistas en imagen, esa estrategia es
un arma de doble filo ya que si la selección hace un buen papel, los
bonos del candidato se elevan, pero si fracasa, será su tumba política.
Así es el futbol, el deporte más extendido sobre el planeta tierra.
Hay ejemplos de guerras entre países a consecuencia de su enemistad en
el futbol.
La Guerra de las Malvinas, en la década de los ochenta, tuvo un desenlace
inesperado cuando el exgoleador argentino, Diego Armando Maradona reconoció
que en el partido que jugó su selección contra Inglaterra en el
último Mundial de México metió la mano intencionalmente
para meter la pelota en la portería.
Este episodio denominado por la prensa mundial como La Mano de Dios
fue la venganza de los argentinos por la invasión armada de los ingleses
a las Malvinas.
En México no es raro que políticos de distintos niveles e ideologías
se cuelguen de la imagen de la selección nacional para apoyar sus aspiraciones.
En un canal regional de televisión se ve al candidato a Senador de la
República de la alianza Por México, José Manuel Assad Montelongo,
preparándose para chutar un balón hacia la portería que
resguarda un aguerrido portero.
En un momento dado, el candidato se perfila con la erecha y golpea el esférico,
mismo que se escurre hacia una esquina del arco, haciendo inútil la estirada
del cancerbero.
El portal de Internet Noticias.info publica una encuesta entre diputados de
países europeos en torno a la relación que guardan el futbol y
la política.
Algunas respuestas establecen claramente la equivalencia entre una y otra actividad:
-En el futbol y la política, todo gira alrededor de un buen trabajo
de equipo, con una excelente estrategia y jugando un partido valeroso.
-Mientras la influencia del futbol sobre la política pueda resultar
divertida, la política no debe influir sobre el futbol.
-La política y el futbol deberían tener algo en común:
el juego limpio. No hay juego sin reglas justas y transparentes, con juego en
equipo y el público disfrutando.
-Lo que tienen en común son dos aspectos: juego limpio e impredecible.
-El futbol y la política, el espíritu de equipo, la alegría
y el dolor, las emociones que despiertan multitudes.
EPOCA DE ELECCIONES Y MUNDIAL
El futbol y la política tienen también algo en común, especialmente
en México.
A partir del 18 de abril, los candidatos a la Presidencia de la República,
al Senado y a las diputaciones federales iniciaron su campaña proselitista
en busca del voto ciudadano. En el transcurso de este período, los candidatos
y los partidos políticos han desplegado una serie de estrategias para
anotar en el marco contrario.
En el primer debate entre los presidenciables, la ausencia del aspirante de
la alianza Por el Bien de Todos le redituó una baja considerable
de puntos porcentuales en la intención del voto. A raíz de esa
ocasión, Andrés Manuel López Obrador arreció las
acusaciones contra el Presidente de la República, Vicente Fox, por meter
las manos en el proceso electoral.
Al propio AMLO, cuando llamó chachalaca al Jefe del Ejecutivo
Federal le sacaron tarjeta amarilla.
Quizá la diferencia entre estas elecciones federales y el futbol es que
aquí los equipos jugadores son tres.
Roberto Madrazo ha repuntado en las encuestas en los últimos días
gracias al papel neutral que ha mantenido mientras sus contrincantes se desgastan
en acusaciones de todo tipo.
En el segundo debate, Felipe Calderón Hinojosa, candidato del PAN, recibió
un fuerte faul en los bajos que lo dejó sin respiración,
cuando López Obrador acusó al cuñado de éste de
evadir impuestos y enriquecerse bajo el tráfico de influencias.
Hay un empate técnico entre los tres equipos, así
que, parece que el resultado se irá a la muerte súbita.
EL MEXICANO Y EL FUTBOL
Al mexicano le tiene sin cuidado participar en las elecciones.
En el 2000, el índice de participación fue del 62.86% y en las
elecciones federales del 2003, bajó al 59.94%.
Sin embargo, la pasión por el futbol la trae en la sangre.
El futbol es motivo de celebración con bebidas etílicas bajo cualquier
circunstancia: si gana su equipo favorito, celebra de alegría por el
triunfo, pero si pierde, empina el codo por la tristeza que siente.
Alguien definió al futbol como un deporte donde veintidós
tontos se la pasan persiguiendo una pelota, pero al menos en nuestro país,
resulta ser casi una religión. Tal entrega a una actividad deportiva
no es suficiente para explicar, por ejemplo, porqué la selección
mexicana nunca ha ganado un campeonato del mundo de primera fuerza (el año
pasado la selección juvenil obtuvo esa distinción).
Tendríamos que buscar la respuesta en la muy peculiar sicología
de nuestros coterráneos.
El machismo es una de las características comunes de los mexicanos, lo
que a nivel de juego se manifiesta con el triunfo sobre selecciones débiles,
pero la humillación ante los equipos poderosos.
Luego del triunfo del TRI sobre Irán, por 3 a 1, los principales escenarios
del país se vieron repletos de aficionados que salieron a festejar.
En la capital del país, el monumento a la Independencia fue el sitio
de reunión.
En Reynosa, la plaza Miguel Hidalgo y sus alrecedores recibieron a cientos de
eufóricos inchas que no cabían en sí de gusto, a pesar
de que Irán es un equipo más bien debilucho.
El viernes 16 no cabía un alfiler en los restaurantes, bares, cantinas
y cafeterías.
Las calles lucieron solas, a partir de las 2:00 de la tarde.
Angola, otro equipo débil, era pan comido para un equipo mexicano envalentonado
por su triunfo ante Irán. Los minutos transcurrieron y no se anotaban
goles.
Si bien es cierto que la oncena mexicana dominó el encuentro, hizo falta
contundencia en el marcador.
A final de cuentas, el empate dejó un mal sabor de boca y pocos fueron
los despistados que salieron a las plazas a festejar el incómodo empate.
Pero, ¿qué va a pasar en el país si México no pasa
a octavos de final?
De momento, los spots televisivos del candidato panista, Felipe Calderón
con algunos de los seleccionados nacionales, están congelados.
Sólo si la selección nacional hace un buen papel en el Mundial,
ese material será utilizado por los estrategas panistas, de lo contrario,
se irán al rincón de los olvidos.
Es en este punto donde la política y el futbol se parecen más.
El juego se trata, sin lugar a dudas, de algo que puede servir para la manipulación
efectiva de las masas ya que después de todo, ¿cuántas
devaluaciones aguantó el pueblo mexicano en anteriores mundiales donde
la selección desempeñó mejores papeles?ANEXO
w El futbol es también pretexto para el consumismo. En todas partes nos
bombardean con anuncios relacionados con el Mundial de Futbol Alemania 2006.
La CONDUSEF alertó acerca de fraudes cometidos por empresas que prometieron
paquetes de viajes a ciudades de aquel país.
La Procuraduría del Consumidor, por su parte, implementó un programa
para evitar abusos de los comerciantes en las ofertas relacionadas con este
evento.
Y hasta las compañías cerveceras, por contradictorio que parezca,
incrementan el nivel de sus ventas gracias a la pasión popular por el
futbol.