TIERRA
DE GIGANTES
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Hace más de 10 mil años caminaban gigantes por esta región.
Ahora sólo sobreviven sus restos fósiles
JESUS RIVERA
AGENCIA / Reportaje
ARROYO SAN PEDRO, Municipio
de Camargo.- La historia se remonta cincuenta años atrás, en un
rancho cercano al arroyo San Pedro.
Un lugareño se dispone a contar algunas historias a sus dos nietos, quienes
están sentados sobre algo que parece un tronco de árbol o una
piedra.
-Abuelo -dice uno de ellos-, ¿qué es esta piedra? -le preguntan.
-Es el hueso de un gigante,-contesta el viejo emocionado y se dispone
a relatar las hazañas de los antepasados de sus antepasados.
La ignorancia de aquel hombre permitió que la pieza se perdiera para
siempre. Pero regados por un vasto territorio se pueden hallar aún vestigios
de bestias prehistóricas que pueden considerarse propiamente como gigantes:
mamuts, mastodontes, osos, tigres dientes de sable y perezosos, por citar algunas
especies.
El Municipio de Camargo, ubicado a unos 63 kilómetros de Reynosa, fue
en aquel tiempo una playa subtropical, donde abundaban especies animales y vegetales.
Reynosa -sobra decirlo- estaba cubierta por el agua y aún faltaba mucho
para que el mar se retirara varios centenares de metros.
El arroyo San Pedro -hoy apenas un hilo de agua-, era un torrente de considerables
dimensiones que desembocaba en el litoral.
Con el paso de los milenios sobrevino la extinción masiva conocida como
La Edad de Hielo o Era Glacial.
Animales como el majestuoso mamut, el tigre dientes de sable, el perezoso gigante,
el megaterio y el oso de las cavernas eran muy abundantes por estos lugares.
Sin embargo, la gran mayoría de los fósiles que se han recuperado
enteros corresponden a una variedad de mamut, la misma que cazaban los aborígenes
para proveerse de su carne y su piel.
Lo más común es quelos huesos queden expuestos por la erosión
del viento y el agua hasta que alguien los descubre, pero para entonces resulta
ya imposible rescatarlos porque se convirtieron en polvo.
EN BUSCA DEL MAMUT PERDIDO
El arroyo San Pedro corre casi paralelo a la vía del ferrocarril, cruza
por debajo de la carretera a Nuevo Laredo y desemboca con muy poca agua en la
actualidad, en el río San Juan, afluente del Bravo.
Pero para llegar a él desde Reynosa resulta un tanto complicado.
primero, se tienen que recorrer en vehículo los 63 kilómetros
que hay hasta Camargo y de ahí otros 18 por la carretera que va a General
Bravo, donde se ubica el poblado Comales.
Tras cinco kilómetros de dura terracería, se llega finalmente
al lecho seco del riachuelo.
Aunque anteriormente era un caudal de importancia, ahora se puede cruzar incluso
a pie sin temor a mojarse los pies, sin embargo, hay que tener cuidado porque
el cieno es resbaloso.
Una vez en la otra orilla, el guía procede a buscar el sitio donde fueron
localizados los restos de un mamut, hace pocos meses.
Se trata de pequeños promontorios y depresiones arenosos con afloraciones
de caliza.
En uno de esos montículos se nota con claridad el perfil curvo de un
hueso largo, al parecer, un costillar de un animal grande, mucho más
grande que un caballo o una vaca.
Lástima.
El material que se observa a flor de tierra se pulveriza al tacto y resultaría
muy difícil, si no imposible, rescatarlo entero.
El guía mira hacia otro punto y manifiesta que ahí se encuentra
otro hueso en mejor estado de conservación.
Removemos un poco la tierra y !ahí está! Un magnífico hueso
sólido que puede ser extraído sin ningún problema.
Bastaría un buen escayolado con yeso para evitar algún daño
a la pieza.
De cualquier forma, procedemos a tomar las fotografías del lugar y volvemos
a cubrir el hueso con una franela y con tierra, no sea que las condiciones medioambientales
empiecen a deteriorarlo.
Un día antes, el Alcalde de Camargo, Eduardo Hinojosa, manifestó
su intención de buscar apoyo de algunas institución nacional para
el rescate de estos importantes vestigios.
Sin embargo, se abstuvo de dar alguna referencia en torno al descubrimiento
de los huesos de mamut hasta en tanto pueda acudir al lugar con especialistas
en la materia.
La verdad es que gran parte del territorio camarguense es rico en fósiles
de animales que vivieron en el período pleistoceno, entre 1.8millones
y 10 mil años atrás.
El río que hoy se conoce como arroyo San Pedro, era caudaloso y arrastraba
hasta la playa los huesos de los animales muertos.
Con el paso de los años, algunos quedaron enterrados en el sedimento
en tanto que otros quedaron expuestos al aire y se pulverizaron.
Es raro encontrar en estratos tan recientes como éste, los huesos fosilizados
en perfecto estado de conservación, como el de este reportaje.
En un principio creímos que se trataba de una sección de colmillo,
pero al excavar nos dimos cuenta que se trata de una tibia.
Mide aproximadamente setenta centímetros de largo y tiene el grosor de
un brazo humano.
En otro lugar de Camargo, Santa Gertrudis, se han hallado parte de quijadas
de mamut, con los molares intactos.
Una de estas piezas está en exhibición en el Museo Histórico
de Reynosa, la cual fue donada por Plácido Cruz, originario de aquel
municipio.
UNA HISTORIA QUE CONTAR
Juan Angel López Garza, propietario del rancho donde se ubican los vestigios,
recuerda la anécdota del gigante.
Ahí me crié desde muy temprana edad. Papá se vino
con nosotros al rancho cuando yo tenía cuatro o cinco años. Ahí
nos criamos, en el rancho La Villita, dijo. Residente de Comales,
municipio de Camargo, señala que los huesos han sido descubiertos por
causualidad, cuando los barrancos se desgajan por efecto de la lluvia.
Muchos se han perdido porque nadie se preocupa por conservarlos. Más
bien, resultan una curiosidad porque dan lugar a cuentos fabulosos, como los
que contaba aquel anciano a sus nietos, montados sobre un hueso gigante.
Sabe Dios qué tantos años tendrán esos huesos. Deben
ser cientos. Pero yo me acuerdo que había un hueso de este tamaño
-medio metro de alto-. Desapareció, se desmoronó. Según
los díceres de la gente, más antes había gigantes por estas
tierras.
Nadie se imaginaba en la década de los cincuentas que diezmil años
atrás caminaban por sus patios y parcelas animales gigantes parecidos
a los elefantes.