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Durante las vacaciones de Semana Santa, uno de los sitios más visitados
de Tamaulipas será el pueblo fantasma de Guerrero Viejo o Antigua Ciudad
Guerrero
JESUS RIVERA
LA PRENSA / Reportaje
ANTIGUA
CIUDAD GUERRERO, Tam.- Son las cuatro de la tarde del día primero de
abril.
En la plazoleta cívica de lo que fue la antigua ciudad de Guerrero,
Tamaulipas, deambula una familia de turistas compuesta por el padre, la madre
y un hijo pequeño.
Cámara en mano se dedican a tomar fotografías de las viejas
piedras que yacen amontonadas asimétricamente, pero les llama poderosamente
la atención la bien conservada iglesia de Nuestra Señora del
Refugio.
Es un edificio majestuoso con trazos de la arquitectura basilical que ha resistido
el paso del tiempo y la acción de las aguas de la presa Falcón.
Una inscripción que se encuentra impresa en piedra, a pocos metros
del acceso principal del templo, aporta los siguientes datos históricos:
La torre en ruinas que se observa al lado izquierdo pertenece a la construcción
iniciada en 1755. Fue reedificada entre 1807 y 1812 y posteriormente otros
elementos se fueron agregando. La traza original del edificio y el arranque
de sus obras corresponde a los últimos días de la colonia. No
es posible distinguir con claridad lo que realmente pertenece a una fecha
anterior a la Insurgencia pero en el transcurso del tiempo el edificio adquirió
fuerza, belleza y personalidad.
Y como no, si es la única construcción que permanece casi entera.
El resto de los edificios, en su mayoría casas o lugares públicos
yacen en tierra, en confusos montones de piedras de sillar, ennegrecidas por
el paso del tiempo y la oxidación que provoca el estar largo tiempo
sumergidas en el agua.
Según la inscripción impresa en piedra, el primer acto
sacramental del lugar fue en julio de 1751. el padre misionero Fray Buenaventura
de Rivera bautizó a San Silverio Galán. Su advocación
a San Ignacio de Lozoya le fue cambiada por razones ignoradas a la de Nuestra
Señora del Refugio, el primero de febrero de 1789.
DIFICIL ACCESO
Para los lugareños, la existencia de un pueblo abandonado como Guerrero
Viejo es una fuente de ingresos ya que turistas de las vecinas poblaciones
tamaulipecas, de Nuevo León y de los Estados Unidos llegan continuamente
para observar con sus propios ojos el antiguo esplendor de esta comunidad,
que tuvo que ser abandonada por sus moradores originales cuando se construyó
la presa Falcón, en la década de los 50s.
El pueblo entero quedó bajo el agua y sólo la punta de la iglesia
sobresalía de las oscuras aguas, como un espectro que se niega a desaparecer.
Desde hace varios años, sin embargo, el nivel de la presa se mantiene
bajo y las aguas se localizan a un centenar de metros de los primeros edificios
en ruinas.
Ahora se pueden recorrer a pie las angostas calles y la amplia plazoleta que
tiene enmedio un kiosco.
El templo de Nuestra Señora del Refugio contrasta con todo lo demás.
En el 2003 se creó un fideicomiso de muebles históricos de esta
antigua ciudad para rescatar, proteger y preservar el acervo cultural e histórico
que representa el área. De esa manera, se constituyó un fondo
mayor a 1 millón 400 mil pesos y la Fundación World Monument
invirtió la cantidad de 715 mil pesos. En dos años, el fideicomiso
ha ha comprometido recursos por más de 900 mil pesos en la restauración
de inmuebles denominados Casa del Custodio y Torre Adyacente a la Iglesia
de Nuestra Señora del Refugio.
Ahora el templo cuenta con rejas en las puertas y ventanas que impiden el
paso de los curiosos hacia el interior.
Carlos Arturo Alvarez, custodio de Guerrero Viejo, sostiene que anteriormente
muchos turistas se llevaban objetos, piedras o rejas que encontraban en el
lugar.
Ahora existe una supervisión de forma que aquel que sea sorprendido
extrayendo cualquier tipo de material, es inmediatamente consignado a las
autoridades de Nueva Ciudad Guerrero.
El empleado asegura que la temporada en que arriban más turistases
precisamente la que tenemos en puerta: la Cuaresma.
Durante ese período vacacional, los escasos visitantes se multiplican
y es difícil incluso llevar un control por escrito.
Para llegar a este lugar se tienen que recorrer todavía algunas decenas
de kilómetros de la carretera a Nuevo Laredo.
Un letrero al lado derecho indica la entrada hacia Guerrero Viejo y advierte
que son 18 kilómetros de terracería.
Se trata de una brecha en buen estado de conservación, sin embargo,
se hace tedioso por la distancia que hay entre la carretera y los vestigios
históricos.
Ver el pueblo fantasma de Guerrero Viejo, sin embargo, es una buena experiencia.
VISITANTES NOSTALGICOS
Circulan leyendas en torno a éste poblado en ruinas.
Dicen que hay almas en pena, espíritus chocarreros que molestarán
a quienes se atrevan a sacar alguna roca de ese sitio.
Otros fantasmas pueden observarse de vez en cuando.
Son los descendientes de los antiguos visitantes de la ciudad sumergida -que
ahora se puede apreciar por completo gracias al bajo nivel de la presa-.
Carlos Alvarez dijo que apenas unos minutos atrás, un grupo de ellos
salieron de Guerrero Viejo luego de hacer el habitual recorrido por las callejuelas
y observar las derruidas paredes con nostalgia.
Se trata de las familias Martínez, Robles Garza y otras más,
de viejo abolengo, las cuales viven ahora en Nueva Ciudad Guerrero.
Para algunos visitantes, el estar entre las ruinas les causa un sentimiento
de desasociego.
Adolfo Salas, residente de Nuevo Laredo, dijo que lo vio primero en Internet
y después decidió visitarlo físicamente.
Andábamos recorriendo las calles y se siente curioso. De hecho,
es un pueblo fantasma, no hay habitantes y se siente esa energía de
que antes había muchas personas.
Sobre la iglesia, dijo que es muy impresionante, sobre todo, la forma en que
está conservada a pesar del tiempo que tiene.