EROSION EL DESIERTO QUE AVANZA
“ Tamaulipas es uno de los estados más afectados por la erosión eólica ” Dip. Cruz López Aguilar

JESUS RIVERA
LA PRENSA / Reportaje

EJIDO CONGREGACION GARZA, Municipio de Reynosa. Los especialistas en materia agrometeorológica señalan dos grandes canales de erosión que confluyen en la ciudad de Reynosa.
Ambos canales provienen de la Laguna Madre, pero uno de ellos incide precisamente en éste centro de población rural ubicado a un lado de la carretera a San Fernando.
El segundo golpea con vientos de hasta sesenta kilómetros por hora las parcelas ubicadas en las proximidades del ejido La Retama.
En Congregación Garza pueden observarse en la temporada más seca del año una cantidad grande de acumulaciones de arena-dunas- sobre los bordes de los cultivos y aún cubriendo las plántulas de sorgo que apenas sobresalen de los zurcos entre los meses de enero y febrero.
El efecto más visible lo tenemos en la zona urbana, cuando los vientos del sur-sureste rebasan los 40 kilómetros por hora.
Entonces, se forman enormes tolvaneras que afectan la salud de cientos de miles de personas, además de que en el campo -de donde se deprende el polvo-, dejan un suelo empobrecido.
GRAVE, PROBLEMA EROSIVO
Para el Diputado Federal, Presidente de la Comisión de Agricultura y Ganadería de esa cámara, el fenómeno de la erosión es tan grave como lo siguiente:
“Los estudios que se han hecho sobre su impacto en México revelan que alcanza más del 90% de las tierras del país. Es una situación gravísima y hay estados del país donde es todavía más difícil”.
Para el legislador, el problema de la erosión es en esencia lo que llaman los estudiosos de este tema un impacto antropogénico, provocado por el hombre.
“Se abusó y no estamos hablando sólo de las zonas áridas del país porque sabemos que el 52% de las tierras de México tienen esta condición. El problema está también en la selva, donde se ha hecho un desmonte brutal. Con la desventaja que los suelos tropicales y subtropicales son suelos jóvenes y lógicamente tienen una capa de formación de suelo delgada”.
A juicio de los diputados que integran la Comisión, las prácticas de desmonte reducen considerablemente la fertilidad del suelo.
Eso fue lo que pasó en el norte de Tamaulipas con la famosa “Revolución Verde” donde el eslogan era: “que sólo los caminos queden sin sembrar”.
Pero si en la década de los 80 se pensó que sería buena idea acabar con la capa vegetal para privilegiar la siembra de sorgo, ahora se sabe que la agricultura intensiva está acabando con la fertilidad del suelo y es necesario poner un remedio de forma inmediata.
Cruz López estableció que “la fertilidad es consecuencia de la descomposición de la materia orgánica que se transforma de hecho en un fertilizante orgánico. La desaparición de la capa fértil en la zona norte del Estado en parte se debe a las malas prácticas agrícolas que en México son una copia de las que se realizan en Estados Unidos y que no contribuyen a recuperar la fertilidad de la tierra. Hay una pérdida permanente anual de esa fertilidad que está empobreciendo a los nutrientes de la tierra que se dan de manera natural”.
Adicionalmente existe una aplicación de fertilizantes químicos que tienen un impacto de contaminación, sobre todo, en los mantos freáticos.
“Yo creo -agregó- que estamos equivocando el camino. Nosotros aprobamos la Ley de Conservación y Restauración de Tierras en el pleno de la Cámara de Diputados y la enviamos en una minuta al Senado de la República. Yo estuve viendo con otros compañeros a las diferentes fracciones parlamentarias para apurar la aprobación de esta ley. Lo que se propone es: primer, que la Comisión Nacional de Zonas Aridas, la Comisión Técnica para los Coeficientes de Agostadero y una serie de dependencias ubicadas en la Secretaría del Medio Ambiente se conviertan en una Comisión Nacional de Lucha Contra la Desertificación, o sea, que se coordinen y que además se constituya un fondo para este propósito, que se retomen los contratos territoriales, de tal manera que este fondo permita que a través de dichos contratos los productores reciban una especie de Procampo Ecológico.
Es un planteamiento que se hace en la ley y que además establece que se sumen todos los recursos que existen actualmente, que se incremente el fondo y que se transforme en un compromiso irreductivle, de forma tal que el Estado Mexicano empiece a ver por este proceso de reinstalación de prácticas que permitan, primero, que se evite la erosión del suelo y segundo, que se mejore la fertilidad de las tierras”.
El Diputado Federal admitió que en general, todos los estados del norte del país están en una situación difícil, por el avance de la desertificación.
De hecho, el principal elemento que impacta el proceso erosivo es el viento.
Tamaulipas es uno de los estados más afectados por la erosión eólica. Estos vientos predominan en la época de estiaje y son verdaderamente fuertes.
Alcanzan los 50 a 60 kilómetros por hora, y con eso se levanta una cantidad tremenda de la capa fértil, que es la que está más próxima a la superficie del suelo.
Para el legislador, se tiene que trabajar más fuerte en las prácticas que ayuden a revertir este proceso.
“En el planteamiento que estamos haciendo para reinstalar hasta el 2,018 el Procampo, que es uno de los programas a los que se dedica más recursos, se establece precisamente un plus, un Procampo adicional a todos aquellos que estén dispuestos a realizar las prácticas para evitar la erosión y aumentar la fertilidad del suelo.
El Procampo tiene un plazo que termina el año 2,008. Lo que queremos a partir de ahí es que el Procampo sea distinto o que esté más orientado al ingreso del productor, a que esto se de, pero que se de en otro cajón, en caja verde. Es decir, tenemos que ir transformando los apoyos para que sean dedicados a actividades más amigables con el medio ambiente”, finalizó López Aguilar.
EJIDO LA RETAMA, Municipio de Reynosa. En este punto de la geografía del Municipio de Reynosa confluye el segundo canal erosivo.
Al menos en una parcela de gran extensión se pueden ver claramente los efectos causados por la erosión eólica y el avance de la desertificación.
Hay duna que cubren gran parte del predio agríciola y cerca de ahí, un solitario pluviómetro permanece completamente seco.
Para el Coordinador de Promoción y Difusión del Centro de Proyectos Estratégicos y Desarrollo Sustentable de la Unidad Académica Multidisciplinaria Reynosa Rodhe, de la UAT, José Luis Suárez Vera, es necesario hacer algo, pero ya.
“En los últimos días hemos sido testigos del problema erosivo que se presenta en las áreas de temporal, sobre todo, las que son aledañas a Reynosa”, expresó.
Aunque en el área urbana sólo lo notamos cuando se presentan las fuertes tolvaneras, no se trata de un fenómeno nuevo.
“Generalmente coincide con el inicio de siembra del ciclo más importante de la región (otoño-invierno). El problema lo tenemos en el momento en que los productores han visto la necesidad de ir adelantando las fechas de siembra para aprovechar la humedad del suelo. Esto obliga a sembrar hasta en el mes de diciembre y obviamente cuando se presentan los corredores de aire en los meses de enero, febrero, marzo y abril encuentran la planta en un estado de desarrollo pequeño”.
Según investigaciones, para que se presente el fenómeno erosivo es necesario que el viento tenga una velocidad de 19 kilómetros por hora.
La velocidad del viento que incide sobre esta zona alcanza los 40 kilómetros por hora y a veces es mayor.
“Eso repercute en el golpeteo de las partículas a las plantas, afectando los tejidos tiernos y por lo tanto, la planta tiende a morir, tiende a verse afectada. Por otro lado, la arena llega a cubrir por completo algunos predios, ocasionando la pérdida total del cultivo. finalmente esto repercute en la economía del agricultor porque se ve obligado a resenbrar. En suma, es un problema que yo lo veo serio, grave, por la magnitud del fenómeno. Considero importante tomar acciones para tratar de contrarrestar ese fenómeno”, puntualizó.
Acciones como la modificación a la ley para hacer obligatorio que los productores cuyas parcelas ya no producen granos, cambien a agostadero (pastizal) o que se utilicen técnicas como la labranza de conservación.
De esta manera se pueden cambiar los patrones de uso de manejo del suelo, con el uso de cortinas rompevientos.
Lamentó Suárez Vera que en los últimos años fracasaron los programas de siembra de árboles, donde a los productores les incomoda incluso donar una franja de suelo para la instalación de cortinas antiviento.
Se pronunció a favor de la colocación de especies de fácil mantenimiento y rápido crecimiento, como los nopales, para frenar el impacto del viento sobre el suelo.
Según datos del INIFAP, en la zona norte del Estado hay 300 mil hectáreas de baja rentabilidad agrícola y parte de ellos tienen problemas erosivos. En el caso del Municipio de Reynosa, estaban consideradas poco más de 30 mil hectáreas, así como otras partes del Estado, incluyendo parte del Municipio de San Fernando y Matamoros.
Precisamente, el sexenio pasado se pretendió in strumentar un programa de cambio de uso de suelo.
De las 300 mil hectáreas que se pretendían cambiar de agricultura a agostadero, sólo 50 mil entraron al programa.