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El oficio de piñatero es uno de los más socorridos: basta tener
un montón de periódicos, alambre, engrudo y papel de china para
hacer una piñata
JESUS RIVERA
LA PRENSA / REPORTAJE
LA TRADICION LLEGO DE CHINA
La piñata
es una de las manifestaciones populares más coloridas de nuestro país,
pero su origen es chino.
En aquel país confeccionaban figuras de animales, como bueyes y búfalos
cubiertos con papeles de colores de las cuales colgaban instrumentos agrícolas.
La figura servía para realizar una ceremonia al inicio de la primavera
y se rellenaba con semillas de distintas clases que se derramaban cuando los
mandarines las rompían con una vara.
Las piñatas fueron introducidas a México por los colonizadores,
donde fueron utilizadas por los misioneros para llamar la atención
del populacho.
En un principio tenían la figura de una estrella de siete picos
que representaban los siete pecados, dijo Armando Mata Muñoz,
Director de la agencia de payasos Naricitas Rojas.
Com lo hacían los chinos cientos de años antes, el simbolismo
atrás de la piñata es acabar con los vicios y liberar las virtudes
-las frutas, colaciones y dulces que se colocaban en el interior-, al momento
de pegarle con un palo.
Hoy en día -dijo- ya se hacen de cinco picos que representan
la gracia para la Iglesia Católica. En la frontera se elaboran
de distintas figuras, principalmente de personajes que aparecen en la televisión,
pero en el interior del país aún se hacen en forma de barquito,
perritos, caballitos, y otros.
Hay artesanos que tienen habilidad para copiar casi exactamente la figura
exigida por el cliente, aunque hay exageraciones, como las teiboleras
o los chippendales.
-¿Quién puede pedir una piñata de teibolera?,
se le cuestiona.
-Los jóvenes que se van a casar o los señores que ya están
casados. También hemos hecho teiboleros o chippendales,
dijo.
PIÑATAS Y PAYASOS
Dos oficios que van muy de la mano son los de payaso y piñatero.
Estrella Degollado Vázquez, Chispita, atiende un negocio
de elaboración de payasas ubicado sobre la calle Bravo.
La piñata se hace con alambre galvanizado. Primero se hace la
rueda de enmedio y luego se empapela por fuera. Se deja secar una hora y media
o dos y después se le pegan los conos Los conos se pegan con cartulina
y engrudo.
Afirmó que el precio por unidad oscila entre los ciento cincuenta y
los trescientos pesos, de acuerdo con el tiempo y la dificultad en la elaboración
del producto.
A pesar de que las piñatas que se hacen en la frontera norte del país
no son las tradicionales con ollas de barro, frutas, cañas, tejocotes
y dulces, sí se pueden rellenar, ya que están huecas, pero esa
costumbre se ha sustituido por la entrega de bolsitas con golosinas, una vez
que los niños la han destrozado.
La demanda de piñatas tuvo un pico importante durante las
recientes fiestas decembrinas.
A juicio de Chispita, se venden bien y puede ser buen negocio.
Para la señora Denisse Ramírez, propietaria de la piñatería
Ramírez, el negocio no es para hacerse rico, pero sí
para sobrevivir.
Lo que es la piñata comercial y la pintada, lo que está
de moda y lo que nos pide la gente es lo que estamos elaborando, comenta.
Uno de los modelos de más demanda en estos momentos es
la figura del pollito, inspirada en la película Chiken Little.
En este taller, además, se utiliza el carrizo como materia prima, el
cual se obtiene de la orilla del río Bravo o del canal Anzaldúas.
Denisse Ramírez dijo que no se requiere una capacitación especial
para poder construir piñatas, sino que poco a poco se aprende el oficio
hasta que finalmente se puede hacer la figura.
-¿Qué es lo más bonito de su oficio?
-Pues lo más bonito es que de esto vivimos, finalizó.
UN MAESTRO PIÑATERO
José Treviño Pérez, piñatero de profesión
tiene aproximadamente veinte años haciendo piñatas. Su padre
también se dedicaba a lo mismo.
-¿Qué hace diferentes a las piñatas de antes y a las
de ahora?
-Antes se hacía mucha piñata en figuras tradicionales
mexicanas. Hoy la mayoría de la gente usa piñatas tipo americano:
el Barney, el Mickey, que son la novedad de los niños.
-Hay mucha influencia de los medios de comunicación, ¿no?
-Definitivamente. Yo vengo de tradición. Mi padre era piñatero
y él hacía barquitos, cisnes, elefantes, aviones... eran la
novedad de la época. Hoy en día estamos con esas nuevas formas.
Los niños nos piden más las figuras que ven en la televisión.
-¿Ya no se usa la piñata clásica con figura de estrella
y olla de barro?
-Aquí se perdió ese material, principalmente porque la
gente busca la opción de la piñata de carrizo. La de barro tengo
años y años que no las veo, a menos que la gente consiga el
material y nosotros la hacemos.
-¿Cómo ve actualmente el oficio de piñatero?
-Está invadido de mucha gente. Desgraciadamente la necesidad
nos obliga a buscar una opción y lo más cómodo para muchos
es hacer piñatas.
Sólo se necesita un poco de talento, ingenio, papel, carrizo, alambre
y engrudo y ya se hace la piñata.
En el gremio existen dos categorías: el que hace la piñata comercial
y el que hace trabajos especiales.
Las últimas son relativamente más caros porque su elaboración
es más esmerada.
En mi caso, yo hago piñatas especiales. Lo que diga el cliente,
finalizó.
En varios negocios localizados cerca del barrio El Central se pueden observar
piñatas con figuras de teibolera.
Cerca de ahí, se ubican negociaciones de giro mixto, donde mujeres
de carne y hueso imitan las exóticas posturas de las piñatas
para adultos, ¿o es alrevés?.