LEYENDAS URBANAS

* “Las expectativas crean realidades, por eso conviene crear expectativas falsas de triunfo; es lo que llamamos Utopía Funcional” Carlos Plaza

JESUS RIVERA
LA PRENSA / Reportaje

I.- LEYENDAS O MITOS URBANOS.

Las leyendas urbanas son historias o cuentos extravagantes, pero verosímiles que circulan de boca en boca como si se tratara de verdades indiscutibles”, según la definición de la Wikipedia, una enciclopedia virtual que se puede consultar en la red.
También conocidas como mitos urbanos, pueden propagarse con rapidez asombrosa gracias a los medios de comunicación como el teléfono, la televisión y ahora, la Internet.
Circulan en todo el mundo narraciones que caen en esta clasificación.
La mayoría se repiten con ligeras variaciones pero la esencia es la misma: un hecho extraordinario y sorpresivo respaldado por argumentos creíbles, o por fuentes de cierto prestigio.
Discovery Channel, por ejemplo, anuncia como algo cierto que en algún lugar de los Cárpatos fue encontrado el cadáver completo de un dragón, lo que da pie a asegurar que en realidad esa mítica criatura sí existió.
“Dragones: una fantasía hecha realidad”, reza el eslogan publicitario que tiene por objeto enganchar al televidente.
Ahora mismo se está gestando a nivel munidal un mito urbano que retoma elementos ya utilizados con anterioridad.
Según afirman los periódicos amarillistas, el tsunami y los huracanes que azotaron Nueva Orleáns son el preludio del Apocalipsis.
Durante la Primera Guerra Mundial grupos religiosos afirmaron que ese era el signo del Final de los Tiempos.
El conflicto pasó sin pena ni gloria, a lo cual, los fanáticos aseguraron que se nos había dado una nueva oprtunidad.
Llegó la Segunda Gran Guerra y salieron nuevamente los catastrofistas.
El mito del Fin del Mundo no es nada nuevo, sino que simplemente se toman los elementos que van saliendo para actualizarlo.
Las leyendas que se cuentan de boca en boca como algo real, forman parte de la mitología que acompaña al Ser Humano desde que tiene uso de razón.
El filósofo y sociólogo Carlos Plaza afirma que fueron los griegos quienes desarrollaron una serie de mitos, como el de Sísifo.
En la actualidad se sigue hablando de seres extraños, como espíritus o demonios que producen terror en los crédulos.
Una leyenda muy vieja que cuenta el Cronista de la Ciudad, César Humberto Isassi Cantú es el de la “Mujer de la Sierrita”, mismo que ahora aparece en páginas de Internet dedicadas a los mitos urbanos.
Isassi relata que un automovilista regresaba de Monterrey a Reynosa por la carretera que una a ambas ciudades, de noche, por el tramo que se conoce como “La Sierrita”.
Repentinamente observa por el espejo retrovisor a una mujer que está sentada en el asiento posterior. Cuando voltea a ver, ésta ya no está en el vehículo.
La historia que se relata en la red difiere en algunos aspectos: se trata de un tramo de curvas peligrosas en alguna carretera de España. El automovista ve a un lado de la carretera a una mujer hermosa, de vestido blanco, que le hace la parada. El la levanta y sigue su marcha. Más adelante, la mujer le dice que tenga cuidado en la siguiente curva, porque es demasiado peligrosa. El conductor toma el consejo y pasa la curva sano y salvo, preguntando a la joven cómo es que sabe de ese lugar, a lo que contesta: “Es que yo me maté ahí hace dos años”.

II.- EL CLUB DEL SIDA.


Cada época tiene sus mitos.
En la actualidad, el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirido es fuente de inspiración para crear historias verosímiles.
Se cuenta, por ejemplo, de una mujer sumamente hermosa que camina por las calles en la noche para sostener relaciones carnales con el primero que encuentre.
El individuo no cree en su buena suerte y da rienda suelta a sus instintos.
Meses o años más tarde se entera que la misteriosa amante fue infectada por su pareja y como venganza, ahora vaga contagiando a todos los hombres que puede.
“El Club del SIDA” es otro mito urbano de reciente manufactura.
Se supone que un sujeto invita a una sexoservidora a un hotel de paso para tener relaciones sexuales con ella. A pesar de no tener preservativo, le hace el amor de forma apasionada. Por la mañana la fémina no está en la cama ni en el cuarto, así que el individuo piensa que lo robaron. Esculca en sus bolsillos y encuentra su cartera con todo el dinero que traía.
Se va al baño para darse una ducha y descubre en el espejo, pintado con lápiz labial, el siguiente mensaje: “Bienvenido al Club del SIDA”.
Algo que ocurrió a finales del 2004 y que provocó la reacción de un sector de la sociedad de Reynosa fue el mito del “Payaso que inyecta SIDA”.
La noticia salió de Valle Hermoso, donde unos niños denunciaron a la policía que una persona vestida de payaso había inyectado SIDA a un compañero mediante una jeringa.
Tan sólo unos días después, la historia había llegado a nuestra ciudad, provocando histeria entre los escolapios y padres de familia.
Consecuencia: Los adultos ya no querían contratar a los payasos que amenizan las fiestas infantiles por temor a que les inyectaran el temido virus a sus retoños.
La reacción de los payasos organizados en el Sindicato Unico Actores de la Risa y la Comedia (SUADRYC) fue de indignación porque perdieron momentáneamente su fuente de trabajo.
¿Y qué decir de los charlatanes que ofrecen una cura para el Síndrome? Evidentemente, se trata de un mito, ya que hasta ahora la enfermedad se considera mortal.

III.- LA SANGRE.


Un grupo delictivo centroamericano conocido como “La Sangre” recluta nuevos sicarios entre los jóvenes, quienes tienen que pasar por la siguiente prueba: Deben salir por la noche a una autopista de cualquier ciudad con los focos del vehículo apagados. Aquel infortunado que les haga el cambio de luces pidiendo que enciendan las suyas, es perseguido y asesinado a sangre fría.
La historia circuló profusamente en los medios de comunicación locales y nacionales.
Incluso, la Secretaría de Seguridad Pública advirtió mediante una agencia de noticias, con base en supuestos datos de la Interpol, que el grupo conocido como “La Sangre” estaba reclutando nuevos “talentos” en la República Mexicana.
Esto puso en alerta a las policías de todo el país, incluyendo por supuesto, a la Ministerial del Estado de Tamaulipas.
Aquí, el Coordinador Regional, Enrique Padilla Guerrero, dijo que, por si las dudas, personal a su mando estaba realizando rondines nocturnos para tratar de detectar y en su caso, investigar a los automovilistas que cirularan de noche con los focos apagados.
Hasta el momento de la entrevista, sin embargo, ningún incidente de ese tipo se había registrado en todo el territorio nacional.

IV.- LOS OVNIS Y EL CHUPACABRAS

Para Carlos Plaza, sociólogo reynosense, “el mito se estudia mediante una metodología de Análisis Transaccional y uno de los puntos principales es el de los guiones. Nosotros vivimos a base de guiones culturales, los cuales permanecen y persisten en lo que se conoce como mitos”.
En un libro llamado “Sicoanálisis del Mito”, se puede descubrir cómo el ser humano, al encontrarse aquí arrojado sin saber cómo ni porqué inventa hipótesis o propuestas, o si no, otros se la inventan, dijo.
En su definición, mito es un cuento con doble significado.
“En un primer momento, la intención es llamar la atención de los ingenuos y luego dar una verdad fundamental”.
Para el especialista, el mito o leyenda urbana viene a cubrir una necesidad de la sociedad ociosa.
Con los adelantos técnicos, tenemos meas tiempo disponible y ese tiempo lo utilizamos en inventar historias.
Un ejemplo de un mito que perdura desde que apareción por primera vez, hace alrededor de sesenta años, es el de los OVNIS.
Se supone que seres de otros planetas llegaron a la tierra hace millones de años para plantar la vida humana en la Tierra, donde somos “cultivados” como nosotros lo hacemos con el ganado.
Una variante más moderna es el “Chupacabras”, un ente imaginario que se dedica a vaciar la sangre del ganado y las aves de corral sin dejar rastro alguno.
Hace diez años el “Chupacabras” fue un fenómeno que recorrió al mundo, desde que se “descubrió” por vez primera en Puerto Rico.
La cobertura que se le dio incluso por parte de noticieron “serios” fue suficiente para que mucha gente lo viera en persona e hiciera una descripción física detallada.
Reynosa no fue ajena a eeste fenómeno: En la colonia Aquiles Serdán, junto al Libramiento Echeverría, un ranchero mostró a reporteros varias gallinas y una cabra con agujeros en el cuello, asegurando que fueron víctimas del engendro.
También hay historias de OVNIS.
La más reciente fue la que contó un “testigo” que tiene una llantera cerca de la refinería. En esa ocasión él y otros familiares vieron una luz brillante sobre las instalaciones del mencionado complejo procesador, la cual estuvo suspendida por breve espacio de tiempo y después desapareció.
Aunque César Isassi, Cronista de la Ciudad, se queja de que no proliferan las historias en Reynosa, la verdad es que en los últimos años han aparecido con insistencia los rumores que llegan como verdades a medias, o versiones que se sustentan en supuestos hechos verdaderos.
El cocodrilo que vive en las calicheras movilizó a personal de Protección Civil, luego que varios habitantes de la colonia Pedro J. Meendez reportaron haber visto al reptil.
“Si existiera un cocodrilo en ese lugar, se hubiera reportado la desaparición de animales domésticos, como gallinas, perros o gatos, que serían su principal alimento”, dijo Alberto Hernández Gallardo, Director de la dependencia.
Se conocen también versiones locales de estampitas que contienen LSD, las cuales provocan estados de ansiedad y depresión en los menores, o shampús que contienen elementos cancerígenos.
Los mitos o leyendas urbanas son buen negocio, asegura Carlos Plaza.
La prueba de que sí lo son es la presentación en formato de “show”, de los casos de OVNIS o apariciones fantasmales tipo Jaime Maussán o Carlos Trejo.
Este último estará en Reynosa como parte de su “gira” para presentar el “Caso Cañitas”.
Trejo “documentó” supuestos hechos paranormales, luego de que unos estudiantes consultaron la ouija en una casa ubicada en una calle llamada precisamente Cañitas, en el DF.
La credulidad de la gente es un buen negocio, espetó el sociólogo Carlos Plaza.

COMO SURGE UN MITO URBANO

* Dos trabajadores de un restaurante de comida rápida de la cadena McDonalds, en Cuernavaca, salieron del trabajo. A un lado de la puerta estaba una banca y en uno de los extremos, una figura de plástico del payaso Ronald McDonald.
Uno de ellos se sentó en la parte desocupada de la banca y el otro, en son de broma, se sentó sobre las piernas del muñeco, al momento que decía: “Estoy muy cansado”.
En ese momento se escuchó una voz que salía del monigote: “Yo también”.
Ambos amigos corrieron desaforados; uno de ellos, sufrió un infarto por el susto y el otro se mantiene en un hospital víctima de una crisis nerviosa.
El mito se refuerza con otra versión que asegura que hay una videograbación del momento, ya que una cámara de una gasolinera cercana lo había captado.
Tras un acercamiento y un análisis detallado del muñeco, se pudo apreciar que los labios efectivamente se movieron en el momento en que decía: “Yo también”.
Tras el incidente, la empresa retiró la figura de plástico de todas sus sucursales (incluyendo la de Reynosa, en Plaza del Río).
Luego, un testigo presencial dio a conocer la versión oficial: en realidad, se trató de un mimo que se vistió como el payaso Ronald McDonald para asustar a los dos empleados.
Efectivamente, uno de ellos se sentó en las piernas del que creía que era un pedazo de plástico inerte, pero al recibir la respuesta, recibió tal impresión que sufrió un infarto.
El mito urbano se nutre de la necesidad de creer, inherente al ser humano. Uno ve lo que quiere creer y las expectativas crean realidades, asegura Plaza.

Sus principales características son:

-Historias novedosas o recicladas con temas verosímiles o inverosímiles.
-Despiertan el morbo.
-Son respaldadas por datos o instituciones “serias”.
-Son comentadas como si fueran una realidad indiscutible.
-Generalmente cuentan lo que les pasó a terceros, es decir, “al amigo de mi amigo”, etc.
-A veces provocan histeria colectiva (p.ej.: “La Guerra de los Mundos”, en su versión radiofónica, o el “Chupacabras”).