!Y llego la Revolucion!...
¿Tierra y Libertad?

* Después de que comenzó la Revolución Mexicana en 1910, las fuerzas militares llegaron y se establecieron en la comunidad del Charco, a unos cuantos kilómetros del municipio de Reynosa; y aquel lugar que una vez fue famoso por ser el paso obligado de las diligencias de carretas entre Monterrey y Matamoros, llegó a convertirse, por sus antiguas cons-trucciones coloniales, en un verdadero pueblo fantasma que no alcanzó, a casi 100 años de este hecho, de los beneficios que el movimiento armado buscaba…


HECTOR MARTINEZ

La prensa / ESPECIAL


Para quienes viven en el ejido El Charco, el paso del la Revolución Mexicana solo les dejó, a sus casi 100 años, una cancha de básquetbol en la plaza principal, una escuela primaria y un modesto dispensario médico; eso sin contar con las casas abandonadas de estilo colonial que se desmoronan con el tiempo y que nos hacen pensar en la bonanza que se llegó a vivir en algún momento en este lugar.
Don Florencio Cruz Ramos Perales, uno de los pobladores de esta comunidad y de oficio albañil, nos recibió tras conceder una entrevista a La Prensa para conocer un poco sobre los efectos que les dejó a este ejido la también llamada revolución del siglo.
En el ejido el Charco, que se localiza a 20 minutos de la cabecera municipal de Reynosa rumbo a la ciudad de San Fernando, viven actualmente unas 35 familias que se dedican entre otras cosas a la cría de chivos y borregos, aunque no siempre fue así como cuenta Florencio Cruz quien detalla como se vivía antes de la Revolución Mexicana en este sitio que llegó a ser muy famoso por ser paso obligado de las diligencias de carretas que viajaban de la ciudad de Monterrey, Nuevo León a la ciudad de Matamoros.
“Ese era el paso que había nada mas y este era el camino viejo que llevaba a Méndez y a Quintales hace ya casi dos siglos”, comenta Don Florencio Cruz.
Según explica, una vez que llegaron los militares a este lugar cuando inició el movimiento armando la vida de quienes radicaban en el Charco cambió para siempre pues las mejores casas pasaron a manos de los generales y en los grandes patios de estas propiedades se instalaron los cuarteles con soldados.
¿Don Florencio les
afectó la revolución?
“Debe, pues cuando llegaron los generales a establecerse aquí y poner sus cuarteles mucha gente se fue huyendo para el otro lado abandonando sus tierras y sus casas; fueron muchas familias las que salieron como los Gutiérrez y toda esa gente que vivía aquí, unos se fueron como fundadores de Reynosa y otros se pasaron para el otro lado, pero toda esa gente era de aquí y la mayoría nunca volvió”, expresó.
Florencio Cruz, aunque ya es de edad avanzada aclara que no vivió de cerca la Revolución Mexicana, pero si conoció de muchas historias que vivieron anteriores generaciones, sus familiares y amigos de este ejido cuando les llegó la Revolución Mexicana y plantado firme en la plaza principal, extiende su brazo para señalar, continua narrando sus relatos.
“Aquellas casas que están frente a la plaza eran de los Gutiérrez, aunque las tierras que dejaron las afectó el ejido y pasaron a ser parte de todos quienes ahora vivimos aquí”.
¿Pero ahora que ya pasó la revolución, esas casas viejas, casi en ruinas, porqué siguen abandonadas?
“Son casas que se construyeron como desde 1886 y ya van para dos siglos, son casas a las que les hicieron una fachada de tipo colonial, pues antes había el tiempo suficiente para hacerlo, no había prisa por terminarlas y no es como ahora que quieren construirlas en cuatro meses, acá duraban un año o dos años para hacerlas, pues te imaginas, tenían que ir a sacar el sillar que tenía 16 pulgadas de ancho y pesaban como unos 200 kilos cada una, solo para estarlos uniendo se tardaba uno mucho y otro mas para luego hacer las fachadas coloniales, ahora están arreglando algunas pero es muy costoso”.
¿Había muchas casas de este tipo?
“En todo el ejido, pero se han ido cayendo porque fueron abandonadas por los dueños, además de que todavía aquí la gente respeta la idea de quienes son los verdaderos dueños de esas casas, porque quienes vivimos aquí pues somos los mismos y en realidad no queremos dificultades con nadie, aquí vivimos primos, hermanos, compadres, todos, y ahí va la fundación y no hay bronca y ahí se quedan en el hogar que es de ellos y otras pues siguen solas y abandonadas”.
Acomodándose su gorra con la bandera de los Estados Unidos estampada en su visera, Don Florencio nos muestra también una construcción a un lado de la plaza principal que es conocida como la “Casa del General” y que resalta por estar bien pintada de un color blanco con las vistas azules, –esa fue de uno de los que anduvo aquí guerreando, pero pertenece ahora a los Vargas- explicó.
De las viejas construcciones que aún siguen en pie, agrega, está la de la casa de Mariano Resendez, quien se hizo famoso por los corridos y se dedicó como contrabandista de ropa hasta que lo detuvieron.
De todas las casas que se construyeron de estilo colonial, después del paso de la Revolución Mexicana, solo unas cuantas quedan hoy en pie, y de la gente que vivió aquí ya no se sabe nada, la mayoría ya no regresó y de las ruinas que quedaron, lo que antes le daba un toque de elegancia, prosperidad y modernidad a el Charco, hoy las hacen ver a este lugar en un triste pueblo fantasma que no alcanzó a recibir todos los beneficios de la revolución.
¿Finalmente Don Florencio
no ha tratado de buscar tesoros
donde estuvieron los generales?
“No, no queremos pues no nos vayamos a volver locos, mejor seguimos con el trabajo”.