Inventos
* Un brazo biónico. Seis millones de pesos.
* No se trata de la famosa serie televisiva de los setentas "El hombre de los seis millones de dólares", sino una realidad palpable en Reynosa y en el país


JESUS RIVERA
LA PRENSA / Reportaje

EL BRAZO QUE MECE LA CUNA

L a relación que existe entre las dos primeras frases de éste reportaje es muy sencilla: en el Instituto Tecnológico de Reynosa se desarrolla un prototipo de brazo biomecánico pero no existen suficientes recursos para desarrollarlo.
En promedio, el CONACyT destina alrededor de 6 millones de pesos para investigación en elEstado de Tamaulipas, presupuesto que debe distribuirse entre una multitud de proyectos de las diferentes instituciones de educación superior, investigaciones, empresarios y laboratorios.
A pesar de todas las limitaciones, los alumnos de la carrera de Ingeniería Electrónica del ITR se las han ingeniado para conseguir con recursos propios las partes que requieren para construir el brazo robótico que incluye algunos adelantos.
Rogelio FernándezVillegas, Froylán Córdoba Rodríguez, Juan Sinaí Barrios Pérez y Luis Alberto Gaona García, asesorados por el doctor en bioelectrónica, José Heriberto Erazo Macías Mendoza, forman el equipo que participará en el Concurso Nacional de Creatividad.
El evento, considerado como el mejor a nivel de los institutos tecnológicos del país, tendrá lugar los días 25 al 28 de octubre en su fase regional, en la ciudad de Matehuala, San Luis Potosí.
El Tecnológico de Reynosa participará con cuatro proyectos, explicó el Director de Gestión Tecnológica y Vinculación, Ing. Isaías Bautista Méndez:
-Del área de Ciencias Computacionales e Informática, "Puntos de Información de Trayectorias Subterráneas y Orientación Turística".
-Del área de Ingeniería Electrónica, "PRO-T-SIS".
-Del área de Ingeniería Electrica, "medidor de Impedancia Automático" y "Automatizador de Tiempo de Restaurantes".
El Director del ITR, Jorge Antonio Ríos Flores, comunicó que en versiones anteriores, el Instituto Tecnológico de Reynosa ha obtenido primeros lugares.
NOVEDOSO PROYECTO

El brazo biomecánico denominado "Pro-t-sis" es un invento que incorpora varios adelantos con respecto a los que existen actualmente en el mercado.
Rogelio Fernández Villegas, estudiante de Ingeniería Electrónica, revela que la prótesis es controlada por medio de un electrodo de tipo activo, no invasivo y tipo seco, es decir, que no utiliza lubricante como medio transmisor de los impulsos provenientes de las miofibras de la extremida dañada.
Esto permitirá que la persona que lo use ahorre dinero al evitar la compra continua del gel de lubricación.
"El electrodo detecta las señales mioeléctricas que genera el músculo, -entre 100 y 200 microvoltios-; el electrodo las capta, pasa por una etapa de filtrado de y amplificación de la señal. Posteriormente pasa a una etapa de control mediante un programa de inteligencia artificial, que es el que va a controlar los movimientos y el que va a decidir qué es lo que quiere hacer la persona que va a utilizarlo", estableció.
Costó entre 15 y 10 mil pesos desarrollar el proyecto completo. La mayoría de esos recursos provino del bolsillo de los propios estudiantes.
Fernández y los otros miembros del equipo sostienen que en un corto plazo podría comercializarse con éxito, luego de participar en el Concurso Nacional de Calidad y posteriormente -¿porqué no?- llegar a exportarlo a otros países.
Lo cierto es que en México el presupuesto destinado a investigación y desarrollo tecnológico es mínimo.
El invento más popular de un mexicano es la televisión a colores.
El automóvil, la computadora, el teléfono celular, el satélite, la lavadora automática, son parte de los miles de adelantos tecnológicos producidos en otros países del mundo, principalmente en Estados Unidos, Japón y el Reino Unido.
México es un gran importador de tecnología. Tecnología obsoleta, por cierto.
En este marco de referencias, sobresalen proyectos como el que desarrollan alumnos del Instituto Tecnológico de Reynosa.
Aparte del brazo robótico- un verdadero esfuerzo para un equipo con serias limitantes económicas-, la instalación de puntos de información de trayectorias subterráneas en rutas turísticas permitirá modernizar las carreteras del país.
El medidor de impedancia automático (MIA) promete facilitar el trabajo en las grandes empresas y el automatizador de tiempo de restaurantes hará la vida más llevadera meseros, chefs y comensales.
El dispositivo MIA, incluso, ya está en uso en una empresa petroquímica de la localidad, aunque los datos aún no se pueden dar a conocer porque se considera un secreto industrial.
No obstante, se contempla que se pueda patentar y luego, comercializar.
De hecho, el alumno que lo desarrolló está disfrutando de los beneficios económicos y de prestigio que trae consigo toda innovación exitosa.
ESCASO APOYO EN INVESTIGACION

Es muy escaso el apoyo económico que se destina a la investigación y desarrollo de proyectos tecnológicos.
En el mejor de los casos, el interesado tiene que pasar por una serie de pasos burocráticos y reunir distintos requisitos, antes de que se le asigne algo del presupuesto anual que tiene cada entidad federativa.
El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) destina apoyos a cuentagotas mediante fondos mixtos.
"A través de los fondos sectoriales, mixtos, de cooperación internacional e institucionales, se coordinan esfuerzos con un efecto multiplicador en la generación de conocimiento, la innovación, el desarrollo tecnológico y la formación de recursos humanos, así como en el fortalecimiento de la capacidad científica y tecnológica que requiere el país".
Muchas palabras para tan escaso presupuesto.
Los investigadores, académicos, empresarios y universidades tienen que acudir a las convocatorias que hacen los gobiernos de los estados y presentar sus propuestas.
En el caso de los fondos mixtos 9FOMIX), se trata de instrumentos de apoyo para el desarrollo científico y tecnológico a través de un fideicomiso constituido por aportaciones de los gobiernos estatales o municipales a través de CONACYT.
En Tamaulipas, por ejemplo, la Convocatoria Abierta 2005-07 ofrece un apoyo del 50% en los gastos para la presentación de los trabajos de investigación en eventos científicos nacionales e internacionales, así como para la publicación de revistas de difusión.
La Convocatoria 2005-06 para proyectos relacionados con el medio ambiente establece un fideicomiso de 6 millones de pesos para apoyar todos los proyectos que se presenten en la entidad.
El doctor en bioelectrónica, José Heriberto Erazo Macías Mendoza considera que no existe apoyo suficiente para los profesores y alumnos para fomentar e innovar.
"Se requiere meas inversión en este rubro. La tecnología que han aportado estos jóvenes, en su mayor parte, es inversión propia. El diseño es generado aquí mismo, en el Tecnológico, desde los sensores, hasta los circuitos eléctricos", argumentó.
Ante la carencia de recursos externos, profesores y estudiantes han tenido que ingeniárselas para presentar proyectos novedosos.
Por ejemplo, la carcasa de la mano del brazo robótico fue adquirida en Estados Unidos porque en México no existe ese tipo de componentes.
Por el contrario, los circuitos del sensor que "leerá" los impulsos provenientes de las miofibras fue elaborado con el equipo y los conocimientos propios.
La tecnología generada en el ITR se podrá aplicar en brazos, sino también en los miembros inferiores.
Con estos fundamentos, es posible que dentro de poco tiempo el ITR pueda desarrollar su propio hombre biónico.
A lo largo de los 17 años que tiene el Instituto Tecnológico de Reynosa, ha participado en concursos de creativad, obteniendo algunos primeros lugares.
Por desgracia, los inventos no se quedan aquí o no tienen mayor trascendencia.
Es común que haya "fuga de cerebros", es decir, que el CONACYT o alguna otra institución de investigación atraiga los mejores proyectos y los desarrolle por cuenta propia.
Esto es algo incómodo si se considera, por ejemplo, que la construcción del brazo robótico fue completamente financiado por los propios alumnos, sin contar con un sólo centavo de los fondos mixtos manejados por el Consejo de Ciencia y Tecnología.