CHATARRA MOVIL
* Con el decreto del 22 de agosto que autoriza la importación definitiva de vehículos usados, México reafirma su condición de “patio trasero” de los Estados Unidos


JESUS RIVERA
LA PRENSA / Reportaje

Pero para algunos no sólo somos el patio de atrás, sino el basurero donde tiran sus productos inservibles.
CONTROVERTIDO DECRETO

El decreto que establece las condiciones para la importación definitiva de automóviles usados de Estados Unidos y Canadá, es uno de los documentos más controvertidos de la actual administración federal.
Hasta ahora, México mantuvo restricciones en ese rubro para apoyar a la industria automotriz nacional, misma que representa el segundo rubro más importante en cuestión de exportaciones, sólo por debajo de los hidrocarburos.
No obstante, como resultado del Tratado de Libre Comercio, a partir del 2004 se permite la libre importación de vehículos nuevos procedentes de los dos países socios de México en el TLC.
La industria nacional automotriz reconoce que las medidas que se han tomado hasta ahora para regularizar la estancia ilegal de automóviles usados en el país no han solucionado el problema ya que se continúa con la importación temporal con la intención de no retornarlos al extranjero.
Así, las restricciones que había hasta la semana pasado ha tenido un efecto negativo ya que algunas personas lucraban con mexicanos de bajos ingresos que adquieren autos usados de procedencia extranjera y además, al no ser retornados a su país de origen provocan un problema social para México y un problema legal importante para los propietarios de dichos vehículos.
Dentro de las condiciones del TLC, México no podrá adoptar ni mantener la restricción a la importación de autos usados a partir del primero de enero del 2009, cuyo año-modelo sea de más de diez años anteriores a la importación.
Bajo tales argumentos, todo estaba listo para que a partir de este año se decretara la reducción de la protección arancelaria y la eliminación parcial de las restricciones no arancelarias en la importación de este tipo de mercancía, lo que a juicio de analistas económicos “es un adelanto de lo que ocurrirá a partir del 2009”, y para los analistas políticos “se trata de una medida electorera”.
Adicionalmente, en el decreto se exime del pago del Impuesto Sobre Autos Nuevos (ISAN) a los vehículos nuevos con precio de hasta 150 mil pesos y del 50% a los que tienen un precio de entre 150,001 y 190 mil pesos.
Esto permitirá “que quienes tienen un automóvil usado en México lo puedan cambiar por uno nuevo”.
Resultado del multicitado decreto, un día después de su publicación se podrán importar automotores usados de transporte con capacidad de hasta 15 pasajeros y camiones conc apacidad de carga de hasta 4,536 kilogramos, así como remolques, semiremolques tipo vivienda cuyo modelo sea entre diez y quince años anteriores al año en que se realice la importación.
Por supuesto, las camionetas tipo pick up y los automóviles ocupan un lugar principal en la preferencia de los consumidores mexicanos.
SOLO AMBIGUEDADES

Para el Presidente de la Unión de Comerciantes de Automóviles Usados de Reynosa, Víctor A. Salinas Ramírez, el decreto es ambiguo y se requiere del reglamento que lo complemente.
Desafortunadamente, el reglamento tarda entre quince y cuarenta y cinco días para publicarse, a pesar de que el propio decreto señala que entra en vigor al día siguiente de aparecer en el Diario Oficial de la Federación.
“Se van a importar en forma definitiva vehículos de 10 a 15 a˜õs de antiguedad, es decir, entre el modelo 90 y el 95. El decreto está muy ambiguo en el sentido de que habla de vehículos de hasta quince pasajeros y de carga de hasta 4, 400 y pico de kilos. Está muy bien, habla de 10 a 15 años, pero no sabemos qué unidades vamos a poder importar, porque tiene que haber una lista; habla de que el pago de los impuestos es el 30% del valor de comercialización, pero no sabemos cuál. En el caso de los importados tenemos el “Libro Amarillo”. En el caso de la nacionalización, ¿vamos a basarnos en libros o en precios estimados? Hay demasiadas cosas que aún necesitamos esperar: ¿qué líneas se van a importar? ¿Deportivos y de lujo? No sabemos. Estamos en espera para ver de qué manera nos va a afectar”, dijo Salinas Ramírez.
Actualmente, el consumidor fronterizo tiene la oportunidad de adquirir vehículos hasta modelo 2000, y a partir de noviembre de este año, hasta 2001.
“Esperemos que no nos afecte mucho. De golpe, no nos parece justo que haya una nacionalización, depués que pagamos impuestos y de repente, se favorece a los que andan ilegales. Como residente fronterizo, y platicando con el público consumidor, sé que están buscando coches más nuevos. Eso es lo que esperamos, porque hay la oportunidad de traerlo. Creemos que no nos va a afectar mucho en el sentido de que son vehículos de 10 a quince años”.
El Presidente de los loteros de Reynosa dijo que, como siempre, quienes harán el negocio son los comerciantes de autos usados de los Estados Unidos porque allá hay más financiamiento para surtirse de unidades.
SOLO CHATARRA

Para la Cámara de Comercio de Reynosa, el decreto sólo permitirá que se incrementen los problemas ambientales.
Mientras que en Estados Unidos las empresas chatarreras tienen un déficit de materia prima, nuestro país estea inundado de basura ambulante.
Junto con los automóviles de desecho, entran a México millones de llantas viejas y toneladas de contaminantes gaseosos por las malas condiciones de los motores.
Actualmente se calcula que hay 2.5 millones de autos “chocolates” o ilegales que circulan en el país.
Según datos de la Asociación de Agencias Automotrices, el 70% de esos vehículos son del 95 al 2005.
“Estamos hablando que esa cantidad de automóviles no entran en el decreto, pero a la vez, del 90 hacia atrás, hay entre el 14 y el 16% que tampoco entran. Es decir, hablamos de que sólo un 16% son los que se pueden legalizar”, apuntó.
Con base a esa estadística, la disposición no permite acabar con el problema que representan los autos “chocolates” en el país.
Dado que se trata de un adelanto del Tratado de Libre Comercio, exigió a las autoridades que se sienten con los sectores productivos para analizar qué otras cosas se pueden adelantar.
Y se preguntó: “¿Porqué específicamente hay que adelantar la importación de automóviles? ¿De qué se trata?”
EFECTO MULTIPLICADOR

El sólo anuncio del decreto para permitir la nacionalización de autos usados causó un efecto multiplicador en las principales ciudades fronterizas de México con Estados Unidos, y Reynosa no fue la excepción.
Hasta hace unas cuantas semanas funcionaba un “tianguis del auto”, por el boulevard Hidalgo, frente al parque “López Mateos”.
Este negocio cedió el espacio para construir un nuevo centro comercial, pero también permitió que surgieran tres nuevos mercados de vehículos usados a lo largo de la misma avenida: el primero, ubicado a un lado del centro comercial Gigante, el segundo, abajo del puente “Broncos” y el tercero, a un lado del tianguis “Solidaridad”.
Hay otros lugares donde se comercializan automotores “chocolates”, siendo estos: en el estacionamiento del centro comercial “Guajardo”, en la colonia Benito Juárez, lugar donde acostumbran adquirir camionetas pick up los productores agrícolas del sur del Municipio. Por la misma carretera a San Fernando, cerca del canal Rodhe, se ubica un “lote pirata”.
Asimismo, estacionamientos situados cerca del puente internacional Reynosa-Hidalgo son utilizados como mercados de autos de segunda.
Negocio para algunos y competencia desleal para otros.
Según comerciantes de autos establecidos, el hecho de que se puedan nacionalizar vehículos americanos puede traer consido delitos como el lavado de dinero y fraudes diversos, ademeas de los problemas de tipo ecológico, como la contaminación ambiental, la invasión de chatarra y la proliferación de cementerios de llantas viejas.
Como en el pasaje bíblico de la multiplicación de los panes, el decreto en cuestión tuvo la virtud de multiplicar la vendimia de autos “chocolates”.