LA
CALLE DEL TACO

LA
CALLE DEL TACO
JESUS RIVERA/Reportaje
La Calle del Taco empezó
a cobrar fama cuando las parejas iban al cine Latino a ver las películas
de estreno.
Al salir, nadie resistía la tentación de buscar algunos de los
escasos puestos callejeros y degustar unos ricos tacos de carne asada.
¿MUERE UNA TRADICION?
La calle Oaxaca es, de día, una avenida como cualquier otra.
Es durante la noche cuando empieza a cobrar vida, cuando el aroma de la carne
asada, de la cebolla y el cilantro saturan el sentido olfativo de los comensales
que empiezan a llegar conforme se pone el sol.
También conocida como "La Calle del Taco", es famosa en el
Valle de Texas y en varias partes del interior del país por concentrar
en apenas unas cuantas calles, casi un centenar de negocios dedicados a la gastronomía
popular.
Tacos de carne asada, de trompo, de fajita, papas y cebollas asadas, sincronizadas,
sopes, gringas, sábanas y caldos generosos satisfacen hasta al más
exigente paladar.
Pero no se crea que por ser un lugar donde se producen y comercializan este
tipo de platillos sólo lo frecuentan personas de origen humilde.
En realidad, la mayor parte de los clientes son personas pudientes o turistas
que buscan salir de la rutina culinaria.
Por desgracia, parece que la llegada de modernos restaurantes de comida rápida
puede provocar la desaparición de esta tradición.
Quienes trabajan elaborando la comida, vendiendo flores o tocando música,
testifican que cada vez es más difícil ganarse un peso.
Don Florentino Hernández, invidente, toca el acordeón junto con
cuatro compañeros que integran un singular conjunto de música
norteña.
Sentado en una silla plegable, llega a las siete de la noche y se va a las doce
o una de la mañana, según la cantidad de trabajo que haya.
Ellos, como muchos otros músicos que pululan por las orillas de la calle,
están en espera de que algún cliente que quiera quedar bien con
su dama, estacione su carro y los llame para escuchar algunas de las melodías
del repertorio.
Si tienen suerte, obtendrán un promedio de doscientos a trescientos pesos
diarios, si no, volverán a su casa de madrugada con las manos vacías.
Don Florentino dice que ayer, por ejemplo, se ganó trescientos del águila,
al igual que sus compañeros.
De cualquier forma, asegura que está contento con su trabajo porque no
tiene patrón.
Uno de sus compañeros, Basilio Torres, es hábil en el guitarrón.
-"Esto está bien fregado. Hay días que no hacemos ni la "cruz".
Antes venía más gente pero ahora está amolado. También
íbamos a tocar a la zona de tolerancia pero ya no vamos por lo mismo:
no hay gente".
DE LIMPIAVIDRIOS Y FLORISTAS
Algunos restauranteros de la calle Oaxaca piensan que el ambulantaje está
acabando con la tradición.
El folclor de la comida mexicana se pierde enmedio de individuos sin oficio
ni beneficio que aprovechan que el cliente se estaciona para pedirles "pal
chesco", y si no les dan, se desquitan con las unidades.
Ahora, en "La Calle del Taco" abundan los limpiavidrios, cuidacoches,
floristas y cantantes.
José Ríos, trovador de profesión, calcula que hay unos
quince grupos, con un promedio de tres a cinco integrantes cada uno.
"Cuando los días son buenos, hay chamba para todos, pero hay días
como ahora, que tenemos desde el diez de mayo para acá. Trabajamos un
día y otro nos vamos como venimos. Los viernes y los sábados son
los mejores", aseguró.
Los limpiavidrios son personajes folclóricos, pero en ocasiones, pueden
ser peligrosos.
Algunos obtienen de esa manera el dinero suficiente para drogarse y delinquir,
robando casas o asaltando personas.
Luis Alberto Zapata Gómez, dijo que la mala fama que tiene su gremio
se debe precisamente a esas personas.
Padre de familia con cuatro bocas que alimentar, comentó que "andamos
haciéndole la lucha verdaderamente porque somos una parte de la población
que no contamos con un trabajo de planta, pero andamos haciendo la lucha por
sobrevivir honradamente".
Igual que los músicos, en ocasiones obtienen lo necesario para subsistir
y a veces, ni para comprar una soda.
"Después de todo le damos un buen servicio al cliente, aunque no
nos paguen. Hay ocasiones en que nos ofenden, pero de todos modos estamos al
pie del cañón", agregó, mientras hacía una
demostración a LA PRENSA sobre las técnicas necesarias para desempeñar
su oficio.
Los floristas -hombres y mujeres-, ofrecen su mercancía a las parejas
que acuden a cenar en los distintos puestos callejeros o restaurantes establecidos.
Cada rosa cuesta quince pesos y cada uno carga un pesado ramo de alrededor de
cincuenta flores.
Cuando está bien la venta, llegan a obtener hasta doscientos pesos libres
por noche.
El riesgo, por supuesto, es que la flor se les quede y se eche a perder. Entonces,
tienen que absorber las pérdidas.
RUTA TURISTICA
Hay proyectos para que La "Calle del Taco" vuelva a recobrar el atractivo
turístico de antes.
Jesús Villarreal, Presidente de la Cámara Nacional de la Industria
Restaurantera y Alimentos Condimentados, Delegación Reynosa, dijo que
la calle Oaxaca "es una importante fuente de trabajo y posiblemente una
de las mejores rutas turísticas que tenemos".
Villarreal sostuvo que hay un nuevo proyecto para que se establezca una especie
de Plaza Garibaldi en la Plaza de la República que se localiza frente
al puente internacional Reynosa-Hidalgo.
Lo que se pretende es que se reciba con música a los turistas que visiten
la ciudad y de ahí, invitarlos a recorrer algunos de los lugares más
pintorescos de Reynosa, entre los que se encuentran "La Calle del Taco".
La causa de que el turismo se aleje es la inseguridad pública.
Para Leonardo Samuel Carreón, propietario de tres negocios ubicados a
ambos lados de la calle, dijo que "esta es una tradición que ha
ido creciendo y fomentando a lo largo de los años. Anteriormente era
muy visitada por el turismo, cosa que ahora extrañamos".
Confirmó que la ausencia de visitantes extranjeros es consecuencia directa
de la inseguridad.
En la década de los setentas se instaló la primera taquería,
en la esquina de la calle Oaxaca con Benito Juárez, llamada "El
Vikingo".
Don Rogelio fue el primero que se instaló en "La Calle del Taco"
y posteriormente vinieron muchas más, hasta hacer un promedio de ochenta,
entre puestos callejeros y restaurantes.
La mayoría de ellos pagan renta, de tal forma que no es posible desarrollar
algún proyecto porque piensan que sería una mala inversión.
No obstante, hay planes para mejorar el aspecto general de la avenida e incluso,
hay quien propuso que se hiciera peatonal, con adoquinado y todo.
La señora Martha Sánchez, gerente de "El Escándalo",
un negocio de espectáculos, afirmó que la calle Oaxaca es histórica.
"Todo mundo la conoce y la persona que no conoce "La Calle del Taco"
es que no conoce a Reynosa. Remontándonos a los años sesenta o
setenta, cuando el cine Latino estaba en su apogeo, quién no recuerda
venir al cine y salir a comerse una orden de tacos, una papa asada o una orden
de trompo. Son tradiciones que no queremos que se pierdan en Reynosa. Se han
instalado más comercios y qué bueno, porque anteriormente eran
contados. Negocios van y negocios vienen, pero "La Calle del Taco"
es una tradición de Reynosa que con el apoyo de las autoridades va a
perdurar todavía por mucho tiempo", finalizó.
DE TROMPO ME COMO UN TACO
Hacer un trompo tiene su chiste.
Desde varias horas antes de oscurecer, es necesario "bistecear" la
carne de pierna de puerco, agregar el colorante artificial y las especias, como
sal y pimienta.
Pedro Vázques es un especialista en la preparación del trompo
de carne en una de las muchas taquerías de la calle Oaxaca.
Con muchos años de experiencia, logra que la torre de carne montada sobre
una varilla de acero inoxidable -para que no se contamine-, luzca de verdad
como un trompo de madera.
Asegura que con habilidad, el producto puede estar montado en media hora y totalmente
cocido en unos cuarenta minutos, listo para los hambrientos comensales.
Más tarde, Pedro Veazquez hace gala de su habilidad, cuando un cliente
le solicita una orden de tacos de trompo.
Toma un cuchillo cebollero y con gran pericia corta una pequeña porción
de la carne, la cual coloca en una tortilla de maíz calentada en el comal
con un poco aceite.
Acto seguido, da un pequeño giro al trompo y vuelve a repetir la operación,
hasta completar la orden de seis tacos, los cuales son ingeridos por el cliente
con singular apetito.
LA TORTA PRESIDENCIAL
Hay en la esquina de Hidalgo con Morelos, en el meritito centro de la ciudad,
un puesto de tortas que se precia de tener la pre-ferencia de los alcaldes de
Reynosa.
La "torta presidencial", como le llaman, es tan simple como cualquier
otra que se puede comprar en la calle, pero -según Ernestina Gallegos,
una de las propietarias-, el secreto está en la salsa.
-"¿Que cómo se hace una "tortuga" como Dios manda?
Bueno. Lleva aguacate, jamón, queso amarillo, lechuga, tomate y la cantidad
de salsa que prefiera el cliente", asegura.
¿La salsa es una receta secreta?
-"Pues sí. Cada negocio tiene su sazón".
-¿Porqué le llaman la "torta presidencial"?
-"Porque todos los presidentes han pasado a comer una torta. ¿Que
cómo le gustaba a Gómez Lira? Pues con todo. A Luebbert, con salsa
roja, a Ramoncito con todo, a Ana Teresa Luebbert, con salsa roja, a otros con
jalapeños...
Fue Oscar Luebbert quien hizo famosas las "tortugas" de la esquina.
-"De vez en cuando venía él o mandaba pedirlas", sostuvo
con un dejo de orgullo.
La competencia en el sector centro es tremenda.
En la otra esquina, Juárez y Morelos, hay otra lonchería callejera
que también tiene muchos años de existencia.