MUSICA, MAESTRO
* Cada vez hay más trovadores en las calles y eso es porque cada vez más empresarios prefieren usar equipo electrónico por las exigencias de la clientela pero a pesar de todos los adelantos, nada se compara con la música viva


JESUS RIVERA
LA PRENSA /REPORTAJE

La música grabada y la piratería desplazan a la música viva”, denunció el Coordinador del Sindicato de Filarmónicos, Jaime Carranza Morales.
“Pero a pesar de todos los adelantos, nada se compara con la música viva”, asegura el dirigente sindical, quien es propietario de uno de los conjuntos musicales más exitosos de Reynosa.
Su grupo tiene contratos hasta con varios meses de anticipación, pero pocos pueden darse ese lujo.
La mayoría de los conjuntos resienten los efectos de la tecnología donde, con poco esfuerzo y dinero se pueden “bajar” piezas que después se utilizan en discotecas o salones de baile.
Cuando Jaime Carranza fue diputado local, intervino para que el Congreso autorizara un decreto por el cual se hace obligatorio contratar a un grupo musical de la localidad como condición para tocar música grabada.
Esta disposición -sin embargo- debe ir acompañada por la fuerza pública, ya que solo en muy contadas ocasiones los empresarios acatan ese mandamiento.
La mayoría de los conjuntos musicales y trovadores independientes viven casi de milagro.
Van de cantina en cantina, de taquería en taquería, cantando sus canciones a cambio de unos cuantos pesos.
LA PRENSA obtuvo algunos testimoniales de como la rancia tradición de la música viva es desplazada poco a poco por las grabaciones y los problemas económicos que atraviesan aquellos que viven de “echar gorgoritos”.
I
Lunes 27 de septiembre. Plaza Miguel Hidalgo. 11:00 horas. Fatigados, con el peso de sus instrumentos y con apenas un ligero desayuno en el estómago, Santiago García y Ramón Palacios forman parte de un trío. Su compañero tuvo que salir de la ciudad por motivos personales, así que ahora forman un “trío de dos”.
-¿Cuánto tiempo tiene dedicado a la música?
-”No mucho, unos dos años”, contesta don Santiago, un jubilado de aproximadamente setenta años.
-¿Dónde trabajan?
-”Andamos acá afuera, pura taquería. Andamos a lo que nos den”.
-¿Cuánto ganan?
-”A veces hay, a veces ni para la pesera, ni para el kilo de tortillas. A veces Dios nos ayuda, nos manda alguna chambita”.
-¿Cuál es la temporada buena?
-”Pa’ la música no hay temporada buena. Que haya suerte, de repente si hay trabajo”.
Don Santiago toca el acordeón y admite que aún no lo domina completamente, pero de cualquier forma puede interpretar con el desde boleros hasta rancheras, corridos, huapangos, chotices y redobas.
Ramón Palacios, su compañero, toca la guitarra.
“Andamos en las taquerías y restaurantes”, dijo.
-¿Es un buen trabajo”, se le pregunta.
-”Es un buen trabajo porque uno anda honradamente, esperando la conciencia de la gente. La vida da muchas vueltas porque uno nunca piensa que va a andar tocando en las calles, pero ya ve”.
Ambos están conscientes que la música grabada es su principal enemigo porque cada vez obtienen menos dinero a cambio de sus interpretaciones.
II
Martes 28 de septiembre. Calle peatonal Miguel Hidalgo. 13:30 horas. El grupo “Los Villanos” se integra por tres miembros de una misma familia: Filiberto, Miguel y Víctor Alfonso Villa.
Sus instrumentos de trabajo son un acordeón al que le faltan algunas teclas, un tololoche y una guitarra que ya vio sus mejores tiempos.
Filiberto, el líder del conjunto, dijo que en esos momentos van saliendo, “no ha habido nada, nariz de bruja”.
-¿Cuánto ganan, generalmente?
- "Es la temporada. Como unos sesenta, setenta pesos al día".
-¿Son de aquí?
- "No. Somos de Aguascalientes, tenemos unos seis años en Reynosa".
Taquerías, restaurantes y fiestas son sus centros de trabajo.
Miguel asegura que la música no es buen negocio, pero expresa que “es un trabajo como cualquier otro. Si le pone uno ganas, es un trabajo como cualquier otro, sobre todo porque hace uno lo que le gusta”.
-¿Que es lo más difícil de su trabajo?
-”Cargar el tololoche”, asegura.
Víctor Alfonso, el de la guitarra, dijo que no cualquiera puede aprender a tocar un instrumento.
Como el resto de los músicos, siente que las melodías grabadas son un obstáculo que amenaza con desplazarlos definitivamente.
Aún así, el conjunto ha incursionado en la industria de la grabación con un tema que pegó en una estación de radio llamado: “Trabalenguas”.
III
Miércoles 29 de septiembre. Placita Garibaldi. 19:00 horas. Bajo el busto de Cornelio Reyna, en la placita Garibaldi, suelen esperar pacientemente la llegada de los clientes casi una docena de grupos musicales, adheridos a la Sección 71.
Como si fuera el santo patrono, los trovadores levantan de vez en cuando la vista hacia la figura de “El Cornetas” pidiendo para sus adentros una pequeña ayuda para llevarse un peso a la bolsa.
Santos Delgado, líder del conjunto “Los Vaqueros de Reynosa” toma su guitarra con la mano derecha y se coloca en pose para la fotografía.
Momentos después accede a la plática con LA PRENSA:
-¿Les va bien en la tocada?
-”Pues esto es una cosa eventual. De repente sale y de repente se pasa uno los días sin trabajar. De todos modos, aquí estamos, haciéndole la lucha”.
-¿Cuáles son los días buenos?
-”Los días buenos son los fines de semana, jueves, viernes, sábado y domingo”.
-¿Qué pasa cuando está lloviendo?
-¿Cuando llueve se pone más difícil porque tenemos que hacernos para la palapa para poder defenderse, pero escasea más el trabajo”.
-¿Cómo los contratan?
-”Aquí vienen a contratarnos para fiestecitas, pachanguitas, cumpleaños, lo que sea”.
-¿Cuánto cobran?
-”Un grupo como el de nosotros, de cuatro elementos, cobramos mil trescientos, mil doscientos y hasta mil pesos por hora, a veces”.
Se lamentó que, por la música grabada que cada vez se usa más, la gente ya no acude a contratarlos tan seguido.
IV
Jueves 30 de septiembre. Zona Rosa. 22:25 horas. Cerca de siete mariachis se arremolinan alrededor de los vehículos que transitan por la calle Iturbide, en la Zona Rosa.
Antonio Ayala Acosta, representante del mariachi “Azteca”, asegura que el mayor problema de los músicos que están sindicalizados en la Sección 71 del Sindicato, son los independientes, los que no están afiliados a ninguna organización.
En cierta manera se trata de una competencia desleal, ya que se tiene que pagar la cuota del sindicato para tener derecho a trabajar.
¿Este es el sitio donde más se juntan los conjuntos típicos?
-”Si. Aquí ya es por tradición. Las personas que tienen más edad saben que este es el sitio mas tradicional”.
En ese punto de la Zona Rosa, en la mera esquina del restaurant Sams, llegan los clientes que desean amenizar sus reuniones con los alegres acordes de la música mexicana.
Ayala asegura que los mejores días, cuando más trabajo hay, es durante las celebraciones patrias, el 12 de diciembre -Día de la Guadalupana- y en el Día de las Madres.
-¿Cuánto cobran normalmente, como grupo?
-”Estamos cobrando tres mil quinientos, tres mil pesos, tres mil doscientos, la hora”.
-¿Cuál es la problemática mas grave que tienen?
-”Son los compañeros que no están adheridos al sindicato. Hay dos o tres que andan por fuera. Nosotros pagamos cuota y ellos no”.
-¿Cómo anda el turismo, los contrata?
-”Pues si. A veces. Ya tenemos unos clientes que nos hablan por medio de los meseros”.
V
Viernes 1 de octubre. Un negocio de pollo asado ubicado sobre la calle Bravo. 13:45 horas. Un sujeto joven, de no más de treinta años empieza a cantar un pegajoso bolero, mientras los comensales engullen el opíparo manjar.
La mayoría parece no escucharlo.
Un hombre que departe con su familia se emociona cuando el trovador, con voz bien modulada, empieza a cantar “Mi linda esposa”. Cuando el artista termina la pieza y coloca su guitarra al costado, el hombre le alarga la mano para darle una moneda de cinco pesos, visiblemente emocionado.
El resto de los parroquianos parece indiferente.
Momentos después sale del lugar con un gesto de desencanto, ya que solo obtuvo diez pesos como fruto de su trabajo.
“Quizás en otro lado haya mas suerte”, dice para sus adentros.