VIDA DE PERROS
'La dama de los perros'
De esa forma es como llama el veterinario Carlos Silva Espinosa a una misteriosa anciana que con cierta frecuencia recoge perros callejeros enfermos o mutilados


La mujer, a pesar de su avanzada edad y sus problemas de salud, ha logrado establecer un refugio para ese tipo de animales.
“Es muy humilde, vive en una casa a punto de caerse en las calles Matamoros con Iturbide, pero viene a curar a los perros enfermos y además, paga el tratamiento”, dijo el facultativo.
La verdad es que en la dirección que proporcionó el médico sólo vive una señora que se llama Anita, y no se dedica a recoger perros callejeros, según informó la dependienta de una tienda cercana.
La historia sirve -sin embargo-, para adentrarnos en el grave problema ético-moral y de salud que representan los miles de animales que deambulan por las calles.
Silva estima que hay un promedio de cuatro -callajeros o no- por cada habitante de la ciudad.
Si esto fuera verdad, habría casi tres millones de canes tan solo en el municipio de Reynosa, aunque otros veterinarios manejan cifras más discretas, pero en todo caso persiste la polémica sobre los efectos en la salud de las personas.
Enfermedades como la sarna, la giardiasis y otros nematodos, la rabia, las pulgas y garrapatas, la leptospirosis, son padecimientos que crecen y se desarrollan con los perros callejeros y suelen infectar a los seres humanos.
EL INICIO DEL MAL
Inyectar drogas a los cachorros para que luzcan mas atractivos a la vista del cliente, puede acarrear problemas futuros de salud para ellos.
No obstante, es una práctica que se lleva a cabo de manera rutinaria y parece no importarle a nadie.
La doctora Sofia Hernández, médico veterinario zootecnista, especialista en pequeñas especies, no vacila y le aplica el fármaco en el cuarto trasero al cuadrúpedo, el cual emite algunos ladridos de dolor que poco a poco bajan de volumen.
Recomienda a los compradores “darles mucho cariño, vacunarlos, alimentarlos correctamente para que tengan un crecimiento mejor”.
Por desgracia mucha gente los abandona en las calles.
“De bebes los quieren mucho, juegan con ellos, pero de grandes los sacan a la calle, por eso ocurre la proliferación de animales callejeros”.
Sostuvo que en Reynosa “tengo dos años ejerciendo y los problemas mas grave que hemos visto son problemas de piel, garrapatas y pulgas, en forma incontrolable. Hay colonias populares donde voy los domingos donde el problema de sarna es tremendo por los contagios a los niños y a las personas de edad avanzada”.
Mencionó las colonias “La Nopalera”, “Ernesto Zedillo”, “Las Delicias”, “La Nuevo Amanecer”, “La Unión”, “Unidad Obrera” y otras.
En la generalidad de los casos, al no ser atendidos, el destino de estos animales es la muerte.
Recomendó a las autoridades sanitarias instalar un cerco sanitario en aquellos sectores donde la densidad de población de canes callejeros sea muy grande a fin de evitar que se sigan propagando enfermedades como la sarna o las parasitosis intestinales provenientes de las heces.
Sofía Hernández enlistó además, otros padecimientos que igualmente pueden transmitirse al hombre: la hepatitis, la influencia, el adenovirus tipo B y la leptospirosis.
Como resultado de la proliferación de animales en la vía pública, también se multiplican los atropellamientos.
“Cuando un perro muere en la calle, generalmente el cadáver se queda ahí, a menos que alguien le pague a un carretonero para que se lo lleve”, agregó Carlos Silva.
¿Cuál es la solución para evitar que cientos de miles de perros enfermos o parasitados pululen en la calle?
Silva dijo que la eutanasia es un método utilizado en Estados Unidos, pero en México se lleva a cabo de una manera inapropiada.
En el Centro Antirrábico se utiliza bioxido de carbono -se coloca al perro en un cajón cerrado y se conecta al mofle de un vehículo en marcha-, hasta que se ahoga, o bien, se le aplica corriente eléctrica.
El especialista comenta que se utiliza corriente 110 que en ocasiones no provoca la muerte inmediata del can por paro cardiorespiratorio sino que se quedan agonizando por un largo rato.
Por ahora, solo se sabe que la tasa de crecimiento de la población canina de las calles va en aumento, al igual que los niños contagiados con sarna.
Tal vez la única esperanza para ellos -los perros callejeros, siga siendo la misteriosa anciana que los atiende en su humilde vivienda sin esperar nada a cambio.



DESMEDIDA COMPRA DE MASCOTAS
* Proliferan en la ciudad los negocios de venta de cachorros de todas las razas.
Los niños suelen presionar a sus padres para que les compren un cachorro cuyo precio oscila entre los mil y los dos mil quinientos pesos, solo por su aspecto tierno.
Con el tiempo las mascotas crecen, requieren de atención médica o estética y finalmente son abandonados en la calle.
Ahora es frecuente toparse con perros callejeros de raza fina sufriendo los efectos de la sarna, mal alimentados o heridos.
Silva asegura que comprar un cachorro requiere de una gran responsabilidad porque este necesitará un alojamiento especial, aplicación de vacunas, alimento, corte de pelo, baños pulguicidas, garrapaticidas.
“Si un perro le costó mil pesos, en el lapso de dos meses se va a duplicar el gasto”, agregó.
Por ejemplo, tan solo en el corte de la cola -algunas razas lo requieren con fines estéticos, como los french, los cockels y los snauser-, cuesta 250 pesos, mas un cono protector que cuesta 90 pesos, un antibiótico que cuesta 75, un cicatrizante que vale 38 pesos.
El corte de cola se llama “caudotomia estética”.
Pero aparte, si se compra un perro de capa larga, será necesario hacerle un corte de pelo cada dos meses para que no huela feo.
Un animal joven defeca aproximadamente diez veces al día y orina un promedio de 700 mililitros, lo cual requiere un espacio adecuado y un mantenimiento permanente.
Este es uno de los motivos por los cuales las personas abandonan a sus mascotas en la calle.
Según dijo, en algunas ocasiones ha encontrado amarrados fuera de su negocio, ubicado en la calle Allende con Palafox, a perros sin dueño o enfermos.
El riesgo para la población en general son las enfermedades transmitidas por los animales enfermos, ya sea por mordedura o en forma indirecta.
“La mas preocupante es la rabia, pero hay otros padecimientos propagados por los perros callejeros -apuntó-; ellos defecan al aire libre y al estar parasitados con nematodos o giardias, el excremento se seca, convirtiéndose en polvo. Este polvo contaminao vuela con el viento y se deposita -por ejemplo- en los alimentos callejeros”.
Uno de tantos sitios donde se venden cachorros se ubica por la calle Guerrero.
El dependiente, José L., asegura que la clave para vender su mercancía es mantenerlos limpios.
“Yo aquí los baño y los desparasito. Si la persona lo va a comprar, debe darle un seguimiento a sus vacunas. Eso ya es aparte. Nosotros solo vemos la limpieza del perro, que esté desparasitado”.
A la vista del cliente se ofertan cachorros de raza bassinhaun, san bernardo, boxer, french poodle, maltes, labrador, chau chau, pitbull, rotwailer, charpei, snausser, chihuahua.
Los más solicitados son el labrador, el boxer y el cocker. Los precios son los siguientes: french poodle, 1,300 pesos. labrador, 1,400 pesos, al igual que el maltes.
El chihuahua y el snausser andan en 2,500, el cocker 1,500, el rotwailer, 2,300, el charpei, 2,500.
El pitbull en 1,500, el chau chau hasta 1,500, el san bernardo, 4,500 y el boxer, 2,000 pesos.
El intenso calor provoca somnolencia en los cachorros que están a la venta.
Una veterinaria se acerca con una jeriga hipodérmica que contiene un líquido amarillento y procede a aplicarla vía subcutánea a un pequeño labrador.
“Va a inyectarles un medicamento a los perros para que se animen en la tarde.
Estén un poco más alineaditos y aparte, es un medicamento que le dan para que siga en su procedimiento de vitaminación. Es normal. Para que les de mas apetito y que si tienen una infeccioncita, se le quite”.

 

* EL VETERINARIO Carlos Silva afirma que puede haber hasta 2.8 millones de perros en Reynosa. (F. Rivera).
* UN PIQUETE para que luzcan más activos. (F. Rivera).
* ESTE EJEMPLAR de Rotwailer podría transmitir la sarna a sus propietarios. La foto fue tomada en el ejido Las Calabazas. (F. Rivera).