Lo que el tiempo se llevo
DIA DEL CARTERO: “¿Llueva, truene o relampaguee?”

* Con el surgimiento del Internet y el correo electrónico en la Web cada vez son menos las personas que recurren al correo tradicional; un servicio postal que parece haber quedado atrapado en el pasado pero que sigue luchando por sobrevivir entre los gigantes de las comunicaciones que hacen gala de toda la tecnología para acaparar usuarios…


HECTOR MARTINEZ

La prensa / ESPECIAL

Don Eugenio no recuerda cuando fue la primera carta que entregó hace 25 años cuando comenzó a trabajar como cartero aquí en Reynosa; pero si recuerda las veces que tuvo que sufrir las mordidas de los perros en su intento por cumplir con su profesión, (y hasta nos mostró las cicatrices en sus piernas como mudo recordatorio de los gajes del trabajo).
Ahora por su edad, y también por sus ascensos, Eugenio Sánchez trabaja más tranquilo dentro de las oficinas del Servicio Postal Mexicano, aunque la nueva era de la modernidad y la tecnología en las comunicaciones lo hayan sobrepasado fríamente dejándole palabras y frases para él tan desconocidas y tan extrañas como la “arroba”, el “e- mail”, la “Internet” o la “Web”.
¿Don Eugenio, qué opina de que el Internet o los correos electrónicos les estén haciendo la competencia al correo tradicional?
“Pues para mí es igual pero aquí nosotros somos los mejores en el trabajo, aquí es la tradición que se ha utilizado desde hace tiempo porque todavía no sacaban el Internet cuando ya había correos, incluso con la competencia de las mensajerías”.
¿Pero sabe lo que significa arroba?
“No”.
¿Y e- mail?
“Tampoco”.
Sepomex, ¿Crece o desaparece?
Sin embargo, lo cierto es que con la llegada de la nueva tecnología en las telecomunicaciones cada vez están mas lejos aquellos tiempos en que recurríamos al servicio postal para enviar cartas de enamorados con su fotografía dedicada y hasta con una que otra gota de perfume para terminar de convencer al ser amado o las felicitaciones de cumpleaños con todo y el “billetito de regalo” dentro del sobre que enviaba la abuelita, sin contar con las tarjetas postales con un breve saludo del papá que trabajaba fuera de la ciudad y las ya olvidadas tarjetas navideñas que entregábamos o recibíamos muy emocionados al cartero para que las hiciera llegar puntualmente a su destino.
Hoy, el uso de las nuevas tecnologías como el correo electrónico a través del Internet, las salas de chats en los cibercafés o los servicios especializados de mensajería han ocasionado que el correo sea desplazado y tienda a desaparecer lentamente por la preferencia y la comodidad de la gente que decide enviar, por ejemplo, desde la comodidad de su hogar y con tan solo oprimir un botón, una carta o la correspondencia a través de sus computadoras; atrapando así en el pasado al correo de tinta y papel y dejándole un aire de nostalgia a un servicio postal que el mismo tiempo se llevó.
Pero no todos piensan igual, pues de acuerdo al punto de vista del administrador del Servicio Postal Mexicano, Oscar Olguín Walle, el servicio tradicional de correo, lejos de desaparecer está expandiéndose, y comenta que de tener anteriormente tan solo una cobertura parcial de un 40 por ciento del servicio en esta localidad, actualmente se encuentran con una cobertura de un 100 por ciento, -y además estamos entrando incluso a ahora a los ejidos de la periferia de Reynosa con la creación de los buzones rurales- comentó el funcionario.
“Yo creo que siempre va a ver la necesidad de llevar una misiva o un documento original que se requiera trasladar de un lugar a otro y que con los medios electrónicos no lo podríamos hacer, lo que solo podemos recibir es una copia de un documento original, entonces es donde entramos nosotros, esa es la labor del cartero y del correo”, explicó Olguín Walle.
Los vaivenes del cartero
La Historia de la oficina de correos que conocemos actualmente y que está ubicada en la calle de Porfirio Díaz y Colón se remonta al año de 1966, aunque anteriormente se ubicó en la calle Zaragoza y Juárez de la zona centro con el nombre de Correos México que pertenecía a la SCT, después se descentralizó en el año de 1985 y se le llamó desde entonces Servicio Postal Mexicano.
La primera carta que se entregó en esta ciudad, según narra el primer cronista de la ciudad César Humberto Isassi Cantú se remonta al año de 1856 con la noticia de las Leyes de Reforma.
Para el año de 1970 Correos de Reynosa contaba con tan solo 40 empleados y la demanda estaba en su auge, pero con la llegada de la modernización el número de empleados disminuyó y hasta apenas en los últimos dos años volvió a elevarse para tener 81 empleados postales entre carteros y personal administrativo.
“De dos años para acá apenas se duplicó ese número y fue gracias a que se hizo un estudio en cuanto al peso y volumen que se manejaba en la ciudad de Reynosa que estaba dividida en 28 rutas o sectores, y donde lamentablemente toda la correspondencia que llegaba para la periferia se tenía que regresar por lo que ahora con la reestructuración se hicieron 49 rutas, se contrató mas personal, se mejoró el servicio y en general estamos hablando que de todo los empleados postales de puros carteros somos 51”.
¿Pero cómo es la vida de un cartero?
Para empezar un cartero debe tener muy buena condición física, pues debe recorrer entre 5 y 15 kilómetros diarios y por eso el Servicio Postal Mexicano siempre está buscando sangre nueva y exige a sus empleados como requisito indispensable un certificado médico que los avale como aptos para realizar la dura jornada diaria.
Incluso con el programa del retiro voluntario mucha gente que cumplió sus 30 años de servicio en SEPOMEX se pudo retirar a tiempo con todos los beneficios de la ley, permitiendo realizar a esta oficina las reestructuraciones necesarias para mejorar el servicio.
Cada cartero carga en la pura mochila de 20 a 30 kilos diarios de correspondencia y depende de la habilidad de cada uno el “deshacerse” de tan pesada carga y cabe destacar que en el caso de Reynosa se puede comprobar que el cartero llega a entregar a veces hasta 90 kilos de correspondencia.
La mochila de cuero que usa el cartero se remota cuando los indios hacían sus recorridos de 5 a 10 kilómetros en relevos para llegar de un lugar a otro y eran conocidos como los Painanis de donde nace finalmente el cartero moderno.
De acuerdo a la distancia que vaya a recorrer cada cartero se determina si realiza su jornada a pie o en bicicleta y quienes recurren más a utilizar el servicio postal es la gente de escasos recursos por ser este medio el más económico para enviar la correspondencia.
Anteriormente la demanda que predominaba era entre particulares que enviaban cartas a otras ciudades del país predominado Veracruz, Tampico, la ciudad de México y una que otra parte de Estados Unidos.
El tipo de correo que mas se maneja en SEPOMEX es el comercial, “pues estamos hablando de que hay muchos estados de cuentas de bancos, de tiendas comerciales y teléfonos, ¿quien no tiene hoy un servicio telefónico?, aunque te comento que hace 10 años era mucho mayor la demanda de las tarjetas postales”, advierte el administrador.
Tenemos que recordar que los tiempos cambian y aunque el enemigo numero uno del cartero es, fue y seguirá siendo el perro, ahora se tendrá que enfrentar para sobrevivir a uno nuevo, que no tiene rostro, pero que aguarda escondido al acecho detrás de un “arbusto virtual” y que es la nueva tecnología que está representada con el símbolo de la “@”.
¿Finalmente señor Olguín Walle
recuerda usted alguna anécdota curiosa que haya vivido en este oficio?
“Una de las anécdotas que mas recuerdo es la que nos tocó hace años durante una inundación cuando fuimos a llevar una carta a un domicilio en la colonia Satélite, pero cuando llegamos a ese lugar solo había una enorme laguna y una antena de televisión era lo único que veíamos de esa casa, por lo que tuvimos que esperar a que volviera el propietario después de varias semanas para entregársela”.
¿Anecdotas?, ¡Pues nomas de mordidas de perro!...

HECTOR MARTINEZ
LA PRENSA/ ENTREVISTA


Don Eugenio Sánchez, al igual que su compañero de trabajo Donaciano Hernández Ramos, recién cumplió sus 25 años como cartero en este año y ambos recuerdan el primer momento en que decidieron entrar a trabajar como carteros en el Servicio Postal Mexicano, siguiendo, por supuesto, la tradición familiar.
* Don Eugenio, ¿cómo fue que decidió ser cartero?
“Es que aquí trabajaba papá, que en paz descanse, quien también fue cartero y yo decidí en aquel entonces un primero de abril de hace 25 años seguir la tradición.
* ¿Cómo fueron los primeros días en su trabajo?
“Pues cuando empecé me dieron mi mochila, mi gorrita de esas de las redondas y un silbato y me fui a entregar correspondencia en la colonia Rodríguez”.
* ¿Tiene alguna anécdota que nos platique?
“Pues nomás las de mordidas de perro”
* ¿Y le dejaron cicatrices?
“Sí, en las piernas”.
* ¿Y usted Donaciano, le tocó también ser cartero?
“Sí, fui 17 años y medio y cumplí 25 años de trabajar en Correos el pasado 1 de agosto de este año”
* ¿Y como entró a trabajar como cartero?
“Yo entré por mi padre quien trabajó aquí hace 34 años para el Servicio Postal Mexicano como auxiliar administrativo”.
* ¿Y en qué colonias trabajó?
“Yo inicié la ruta Ribereña y la Longoria”
* ¿Cómo era la vida de un cartero hace 25 años?
“Era muy agitada, presionada tanto por el trabajo como por el sol, el frío, el agua y los perros que son los enemigos del cartero”.
* ¿Pero también tuvieron buenos recuerdos?
“Claro el trato con la gente, las amas de casas, sin maldad y sin malicia aclaro”.
* ¿Extraña regresar a las calles como cartero?
“Si, pero desde que me ascendieron pues ya me quedé aquí”.
* ¿También lo mordieron los perros?
“Pues mira nomás, ésta me la hizo un perro propiedad de la Sra. María Mendoza, (que ya falleció) y que fue madre de un doctor, ella me trató muy bien como si fuera de la familia, antes y después de la mordida”.
* ¿Recuerda cuando entregó su primera carta hace 25 años?
“Si, fue para el Bolerama de Reynosa donde fue mi primer parada de cartero”.
* Una última pregunta, ¿es cierto el lema que dice que aunque esté lloviendo, tronando o relampagueando el cartero siempre cumplirá con su deber?
“Sí, el cartero siempre fiel, llueve truene o relampaguee nosotros usábamos calzón largo, calcetín de lana bufanda, guantes par cumplir con nuestro deber”.