

JESUS
RIVERA
La Prensa / REPORTAJE
El canal Anzaldúas
surte de comida y agua a centenares de personas, a lo largo de casi cinco kilómetros.
La pesca es una actividad que les permite complementar su dieta, rica en carbohidratos,
pero deficiente en proteína animal.
Los nuevos cinturones de miseria se ubican ahora en terrenos de la Comisión
Nacional del Agua, en los bordos del Anzaldúas, donde es muy difícil
que puedan llegar los servicios como el agua potable o la luz.
Las colonias La Nopalera, La Calichera, El Puente
y La Unión, se asientan sobre terrenos de la CNA y predios
privados.
En el caso de La Calichera, el terreno es propiedad de Juan Gastélum
Castro. Cerca de ahí, en la colonia Primero de Mayo, un grupo
de personas de la Central Campesina Independiente se apropiaron de un predio
de la familia Arjona quienes aparecen como agraviados.
Por el oriente, sobre la orilla del Dren de las Mujeres, entre las colonias
Riberas del Bosque y Las Torres, crece otra colonia irregular que ni siquiera
tiene nombre. Los cinturones de miseria de reciente manufactura tienen en común
la presencia mayoritaria de personas procedentes de Veracruz y los líderes
que promovieron la invasión de esos lugares tienen nombre.
EL PESCADOR Y LA PALOMA
No se trata de una novela romántica.
Sergio Pérez Castro, alias Sergio El Pescador, y Manuel Archivido
o Anchevido Baeza, alias La Paloma, son los dos personajes clave
en las últimas invasiones de terrenos y por consiguiente, de la formación
de los cinturones de miseria.
Ambos forasteros, vinieron a Reynosa para convertirse en líderes de una
población depauperada, que no tiene donde vivir y que prefieren arriesgarse
antes que confiar en los programas habitacionales del Gobierno. Derly Rivas
Alvarado, Delegado del ITAVU en Reynosa, califica de innecesaria la invasión
de lugares poco aptos para vivir, como la orilla del canal, como las calicheras
o sitios inundables.
Yo creo que nuestra gente es gente de buena fe. Así quiero pensar
porque tienen necesidad pero a veces por falta de información se dejan
manipular cuando alguien les ofrece un pedazo de tierra. Les aseguran que les
van a escriturar y generalmente así los enganchan. El objetivo
de los invasores a últimas fechas son los terrenos federales bajo el
resguardo de la Comisión Nacional del Agua, y eventualmente, aquellos
que pertenecen a particulares pero que se encuentran abandonados desde hace
tiempo.
Así ocurrió en el predio que ahora es la colonia Primero
de Mayo.
Un grupo de personas encabezadas por el seudolíder de la Central Campesina
Independiente, Sergio Pérez Castro ocupó de la nocha a la mañana
una superficie enmontada propiedad.
Algo similar ocurrió en el 2002 en la colonia La Nopalera,
en el 2003 con La Unión y en el 2004 con La Calichera
y El Puente. Según dijo, no es necesario invadir porque el
Gobierno del Estado tiene reservas territoriales suficientes para los próximos
diez años.
Si la colonia Vamos Tamaulipas -con 1,500 lotes en su primera etapa-
se llenó en un año y medio, el ITAVU espera que la reserva territorial
de más de doce mil predios en Ampliación Integracion Familiar
y Riberas del Carmen, sean suficientes para atender la demanda hasta
el 2015, si el ritmo se mantiene.
-Entonces, ¿por qué la gente sigue invadiendo terrenos y haciendo
crecer los cinturones de miseria?, se le preguntó. Aunque no dio una
respuesta concreta, estableció que al final de cuentas, esas personas
van a pagar más dinero que si compraran un predio del ITAVU. No
es necesario invadir ni voltear la vista hacia terrenos que tienen dueño
-agregó-, porque finalmente no lo van a poder regularizar. O bien, compran
posesiones que les van a salir mas caras que los predios que oferta el ITAVU.
Yo siempre lo he equiparado como una compra de un carro sin papeles, porque
eso te están dando, un espacio sin título de propiedad. El exhorto
es que cuando compar un pedazo de tierra, la primera pregunta que se hagan es,
¿quién me va a escriturar?, agregó el funcionario.
El Instituto Tamaulipeco dispone de terrenos que van desde los 26 hasta los
60 mil pesos, además que ya cuando tienen sus recibos de pago,
son sujetos de crédito con nosotros mismos para comprar material de construcción.
Por último, dijo que en fecha reciente se reunió con un grupo
de aproximadamente doscientos solicitantes de tierra encabezados por Manuel
Anchevido Baheza, a quienes se les explicó el procedimiento para adquirir
un predio.
Ninguno de ellos acudió al ITAVU, finalizó.
SIN RESERVAS EJIDALES
Poco queda de la superficie apta para vivienda en los ejidos que rodean a Reynosa.
José Guadalupe Hernández Portillo, titular del ITAVU, asegura
que la mayoría de las colonias irregulares asentadas en los ejidos El
Banco, La Escondida y Presa de la Laguna, están en proceso de regularización
y ya solo quedan alrededor de cinco mil lotes que no tienen escritura.
El funcionario, al dar su opinión profesional en torno a las invasiones,
dijo que el despojo es la privación de un derecho sobre una propiedad,
el cual está garantizado por la Constitución de los Estados Unidos
Mexicanos donde se establece que nadie puede ser privado, de su posesión
o de su propiedad, sino ante juicio que se siga mediante una autoridad competente.
Quien lo hace debe tener conocimiento que esto será sancionado
por la legislación penal vigente en el Estado de Tamaulipas.
Quien se posesiona de un terreno particular, o en su caso, del Gobierno no
tiene ningún derecho sobre él, pero si le puede traer como consecuencia
una sanción impuesta por el poder judicial.
Recomendó a las personas que requieren de un pedazo de tierra que
rehuyan a los que les digan que van a ocupar un lugar, que no les hagan caso
porque van a verse afectados en su libertad, en el peor de los casos.
Si bien hasta el momento no hay promotores de invasiones presos, Carlos Ibarra
Pérez, Presidente del Comité de Defensa Ciudadana dijo que Sergio
Pérez Castro, alias Sergio El Pescador, tiene ocho denuncias
penales pendientes y están próximas a emitirse las primeras órdenes
de aprehensión.
En el caso de Manuel Anchevido, alias La Paloma, cuenta con dos
procesos, uno de ellos por falsificación de documentos de la Presidencia
de la República, y actualmente anda prófugo.
Ibarra coincide con los titulares de ITAVU y CORETT al afirmar que la invasión
de terrenos sale más cara que adquirir un lote de esos programas, ya
que la persona paga por la posesión pero además debe estar aportando
dinero constantemente al líder.
La gente engañada por los líderes piensan que al irse a
meter a un terreno es gratis o no tiene dueño. La realidad es que hay
mucho conflicto jurídico, porque generalmente esos predios tienen dueño,
o bien, se trata de áreas bajo el resguardo de la Comisión Nacional
del Agua, precisó.
El hecho es que muchos no aceptan la oferta de terrenos legales que ofrecen
las dependencias del Gobierno. Ibarra asegura que son gente que no acepta
razones, son muy tercos y prefieren tirar su dinero a la basura. El pago
de hasta diez mil pesos por posesión es solo una parte del viacrucis
a que se someten las personas que creen en los líderes.
Luego viene un juicio, tienen que pagar abogado y fianza y les sale más
caro, entre cuatro o cinco veces más que si lo compraran en ITAVU,
advirtió.
Con diez mil pesos, una persona alcanza a cubrir el enganche de dos terrenos
en las colonias Ampliación Integracion Familiar o Riberas
del Carmen. El hecho de que son personas procedentes de Veracruz y otras
entidades del sur del país, incluyendo de Honduras y Guatemala, les impide
enterarse de los programas de vivienda ofertados por el Gobierno. Miles de trabajadores
de la maquila ya cuentan con crédito de INFONAVIT, pero el grueso de
la población no originaria de Reynosa, prefiere asentarse en terrenos
irregulares que forman el cada vez más ancho cinturón de miseria.
Cinturones
de miseria