ESCUELAS,
S.A.

JESUS RIVERA
LA PRENSA / REPORTAJE
El regreso a clases de los
97,787 alumnos que estudian en las cerca de 380 escuelas de nivel preescolar,
primaria y secundaria del sistema de educación pública en Reynosa,
puede ser todo, menos tranquilo.
Para empezar, el padre de familia debe apoquinar entre 500 y 1,200
pesos por cada alumno que ingrese a la secundaria, entre 200 y 900 para primarias
y entre 250 y 500 pesos en preescolar.
Más adelante le esperan otros gastos: compra de uniforme, cuadernos,
lápices, mochilas, zapatos, borradores, sacapuntas y juegos de geometría,
por un promedio de 1,800 pesos para primaria y 2,500 para secundaria.
Pero ahí no para todo. En el transcurso del ciclo escolar, se tienen
que pagar exámenes, cuotas diversas y cooperaciones para eventos como
el Día del Niño y el Día de las Madres.
Y finalmente, los atribulados padres tienen el gasto diario de darles a sus
hijos entre 10 y 30 pesos diarios para comprar en el recreo alimentos como tacos,
burritos, pachucos, lonches, golosinas diversas y refrescos.
El alto contenido de ácido fosforico y endulzantes en estos últimos
hace temer a organizaciones de padres que pueda traer consigo problemas en el
crecimiento de sus retoños.
El Diario del Consumidor (www.consumer.es), por ejemplo, alerta sobre el efecto
desmineralizante de ese ingrediente que se utiliza como conservador, además
de las calorías vacías que aportan los azúcares
incluidos en su fórmula.
Fuero de los peligros alimenticios que se esconden en cada cooperativa escolar,
la brecha entre las escuelas públicas y privadas es cada vez mas estrecha.
La Sociedad de Padres de Familia de Tamaulipas tiene un estudio donde calcula
que en promedio, los padres de familia de Reynosa gastaron solo para inscribir
a sus hijos en preescolar, 36 millones de pesos, en primaria 100 millones y
en secundaria 36.8 millones de pesos, lo que dan un total de 172.8 millones
de pesos, suficientes para construir casi dos veces el puente Broncos.
LA BRECHA QUE SE ENSANCHA
¿Sabes cuando empezó la privatización de las escuelas
públicas?-preguntó Marco Antonio Elejarza.
Fue cuando el gobierno creó las asociaciones de padres,-respondió
el mismo.
Elejarza, quien preside la Sociedad de Padres de Familia de Tamaulipas reveló
que son esas mismas agrupaciones escolares las que inflan las aportaciones
que deben erogar los progenitores, de por si, castigados por la crisis económica.
Con la era de la globalización, las asociaciones de padres se hicieron
responsables de los gastos de mantenimiento de los edificios. Programas como
el CAPFCE, dedicado a la construcción o ampliación de nuevas escuelas,
desaparecieron.
En los últimos tres años, la Secretaría de Educación
y Cultura de Tamaulipas estableció como prioridad la creación
de salones de cómputo en las escuelas primarias y el inglés obligatorio
en cuarto, quinto y sexto.
Casi al mismo tiempo, las asociaciones de padres pensaron en mejorar el entorno
de sus hijos mediante la construcción de techumbres en los patios, lo
que hoy es casi una obligación para evitar la inclemencia de los rayos
solares.
El siguiente paso fue la colocación de aparatos de aire acondicionado
en cada aula.
Actualmente, escuelas públicas como la Miguel Hidalgo, ubicada en la
calle Porfirio Díaz con Guerrero, se parece mas a un colegio particular
que a una institución de gobierno.
Hay escuelas primarias, como la Sor Juana Inés de la Cruz,
donde los estudiantes son recibidos en la puerta, cual si fuese un exclusivo
colegio.
De hecho, las escuelas que tuvieron las mas altas cuotas de inscripción
se ubican cerca de ese lugar, en la colonia Longoria.
La Escuela Secundaria número 9, Pedro J. Méndez, cobró
1,200 pesos como cuota voluntaria de inscripción y la primaria Sor
Juana Inés de la Cruz, 900 pesos.
Por el contrario, las más baratas se concentran en el rumbo del puente
elevado: la Secundaria para Trabajadores Carmen Serdán
cobró 500 pesos como cuota y la primaria Venustiano Carranza,
200 pesos.
Por cierto, se calcula que más de doscientos niños se quedaron
sin estudiar porque sus padres se vieron en la necesidad de pagar la cuota o
alimentar a sus familias.
GRAN NEGOCIO
Es en las escuelas primarias donde la voracidad de los directivos parece no
tener lómite, -sostuvo Elejarza, al echarle un último vistazo
al estudio que preparó en base a datos aportados por padres de familia
de distintos planteles.
Por ejemplo, durante el ciclo escolar se aplican en promedio cuatro exámenes.
Cada formulario tiene un costo de 1.50 pesos.
Los inspectores los venden a 4 pesos a los directores y estos, a su vez, piden
entre 7 y 8 pesos a los padres de familia, lo que representa una ganancia de
hasta el 533%.
Multiplicado por cuatro exámenes que compra cada estudiante, la erogación
es de 28 a 36 pesos por alumno.
El ingreso, tan solo por la venta de los exámenes es de 2 millones, 800
mil a 3 millones, 600 mil pesos.
No por nada Elejarza fue boletinado por Mariano Báez Aguilar, Presidente
estatal de otra agrupación de padres, quien lo cataloga como un sujeto
conflictivo y sin representación alguna.
Las mejoras que se aplican a las escuelas son motivo de una nueva discusión.
Salvaguardar la integridad de los alumnos, sobre todo cuando el calor rebasa
los 38 grados centígrados, es un motivo válido, pero también
da lugar a malos manejos.
El año pasado, el Director de la Escuela Primaria Melchor Ocampo
de la colonia José de Escandón (Petrolera) tuvo que dar marcha
atrás en la construcción de un techado, luego que PEMEX descubrió
seis fallas técnicas de moderadas a graves en su ensamblaje.
Ahora solo existen las columnas metálicas, entre las cuales corren y
se desenvuelven los niños que ahí estudian.
Otras muchas instituciones educativas de caracter publico construyen techados.
La Dirección de Protección Civil se deslindó de la responsabilidad
de supervisar que esas construcciones se sujeten a las mínimas condiciones
de seguridad, y la Secretaría de Desarrollo Social del municipio no tiene
contemplado realizar algún operativo de verificación.
LAS CIFRAS DE ESTE AÑO
La Oficina Regional de Servicios a la Educación estableció que
en el ciclo lectivo 2003-2004, la cantidad de alumnos inscritos fue de 12,924
en preescolar (6,554 hombres y 6,370 mujeres), 62,388 (32,609 hombres y 29,779
mujeres) en educación primaria y 22,475 (12,238 hombres y 10,237 mujeres)
en secundaria.
Baltazar Iglesias Alanís, titular de esa oficina, dijo que para este
año abrirán sus puertas cinco nuevas instituciones, ignorándose
hasta el momento en cuanto se incrementará el número de estudiantes
de esos niveles.
De cualquier forma, en los primeros días del nuevo ciclo, la Secretaría
de Educación y Cultura planea distribuir en el Municipio de Reynosa 9,285
libros para preescolar, 465,563 para primaria, 215,064 para secundaria, 250
para educación especial y 434 para educación inicial.
Quienes piensan que los libros sí salen gratis, se equivocan.
El forro obligado para cada uno, incluyendo las grapas, tiene un costo superior
a los 20 pesos.
Según la Sociedad de Padres de Familia, la educación gratuita
en el país es una falacia.
EDUCACION ESCLEROSADA
El miércoles 18 de agosto inicia un nuevo ciclo escolar.
En un acceso de sinceridad, un maestro colocó en un periódico
mural denominado El Educador, el siguiente texto:
La escuela olvidó su oficio. Hay muchos maestros y cantidad de
alumnos que ven la escuela con apatía, como un lugar casi de tormento.
¿Por qué se aburrirán tanto mis alumnos en la escuela?,
se preguntaba un maestro.
La respuesta es sencilla: hemos hecho una escuela triste, monotona, pasiva,
manteniendo unas estructuras mas que pasadas con contenidos esclerosados, hábitos
anticuados, métodos cansinos y poco pedagógicos. En no pocas escuelas
predomina la rutina, el cansancio, el aburrimiento.
Es interesante ver un aula al estilo tradicionalista cuando el maestro se ausenta
de la clase. al instante se percibe una sensación de liberación
que se traduce inmediatamente en jolgorio e indisciplina.
Es un fenómeno normal ya que los alumnos se ven libres de esa presión
constante a la que están sometidos por la presencia vigilante del maestro.