Cuatro visionarios mexicanos

Al iniciar la década de los ochenta un importante grupo danés, líder en la fabricación de muebles y estantería para bibliotecas en el mercado europeo, vino a invertir a México y lo hizo de la mano de la Universidad de Nuevo León. Lo hizo atraído por un megaproyecto que tenía José López Portillo para instalar “un mundo” de bibliotecas en el país.
Al final de cuentas, el proyecto lópezportillista se dio parcialmente, pero la empresa decidió establecerse de todos modos en México e invertir un buen dinero. Un poco después la Universidad de Nuevo León decide salirse del negocio y los daneses se quedan con 99% de las acciones.
Poco a poco aquel grupo se fue metiendo en problemas financieros y pusieron a la venta algunas de sus fábricas en el mundo.
Cuatro empresarios mexicanos que estaban asociados en la empresa Corporación Operadora de Representaciones y Negocios, dedicada al área de medicamentos y reactivos de laboratorio, se enteraron de la situación de los daneses y creyeron que era una buena oportunidad para crecer su negocio.
Coincidió que por aquella época le vendían mucho a la Procuraduría del Distrito Federal y la dependencia les solicitó apoyo para poner unos laboratorios. Entonces empezaron a buscar empresas que los apoyarán en ese sentido y se toparon con que aquel grupo danés, tenía la marca Biblomodel, la cual contaba con cierta experiencia en la fabricación de gabinetes para laboratorio.
Así, viajaron a Copenhague para comprar la empresa sin importar que con ella estaban adquiriendo un buen paquete de deuda, aunque le veían posibilidades de enderezarla.
Así Biblomodel se quedó en Monterrey en las manos de Arturo de la Peña, Patricio Saba, Guillermo Narro y Jaime Cordero, quienes continúan manejando su negocio de medicamentos.
A la mexicana
Al pasar al mando mexicano, la empresa era principalmente fabricante de estantería y muebles para bibliotecas, el 95%, y sólo exportaba 5% de su producción a Estados Unidos: “Al adquirirla, nos dimos cuenta que el mercado de bibliotecas en México es un mercado muy cíclico, no tienes un mercado que esté adquiriendo mobiliario constantemente todos los meses durante el año, sino que se da al final de los semestres cuando las instituciones educativas tiene oportunidad de invertir, además de que las empresas se cierran y es el momento de hacerle cambios a las instalaciones” explica Guillermo Narro en entrevista con ELUNIVERSAL.com.mx.
Como el mercado no resultaba esperanzador, decidieron incursionar en otros sectores: muebles de oficina, donde representan a la empresa estadounidense más grande de fabricante de muebles, de la que demás son proveedores; bibliotecas, son los proveedores de la mayoría de las bibliotecas más importantes del país. Además en el mercado institucional, muebles para tiendas o instituciones a la medida, por ejemplo son los proveedores de todas las sucursales de, entre otros, HSBC, Banorte, Bancomer, Banamex, Office Depot, Oxxo, Telmex y diversas tiendas; a lo largo de su historia, han instalado en más de 7 mil 200 sucursales y en kilómetros representa darle cinco veces la vuelta al mundo; así como manufacturas metálicas, productos de metal para distintas industrias, pero principalmente para la eléctrica, todo se exporta. “El proceso ha sido bastante complicado y largo para crear un nivel de confianza en el mercado, pero lo hemos logrado con la solidez de la empresa, la calidad de los productos y el servicio posventa. No nacimos ayer y no pensamos irnos del mercado en unos años” explica Narro.
Y es que en el llamado “Error de diciembre”, en 1994, la empresa estuvo a punto de quebrar: “Ya habíamos enderezado la empresa con las deudas que tenía, pero en ese tiempo las cosas se pusieron muy difíciles porque las ventas en dólares bajaron muchísimo y la deuda que teníamos en dólares era muy alta.”
Tras eso, en 1995, tomaron la decisión de reconvertir Biblomodel y convertirla en una empresa exportadora. En esa época exportaban alrededor del 7% y a la fecha exportan 55% de lo que fabrican principalmente a Estados Unidos, Canadá, Centro y Sudamérica.
Los recursos
Para comprar la empresa invirtieron alrededor de un millón y medio de dólares, pero adquirieron una deuda de alrededor de 4 millones de dólares, pero hoy ya no deben nada. Los recursos provinieron de la bolsa de los socios, pero también de lo que iba ganando la empresa.
Recientemente hicieron un cálculo de lo que había invertido en los últimos cinco años para reconvertir la empresa y arrojó que cada año han invertido alrededor de un millón y medio de dólares. Todo financiado con recursos de la misma empresa y sin crédito.
Sólo recurrieron a préstamos para comprar la empresa, lo pagaron y desde 1998 lo liquidaron y a partir de esa fecha todo lo han hecho con recursos propios. Cerrarán este año facturando alrededor de 28 millones de dólares.
Los planes de esta empresa, que emplea a 500 personas, son ampliar su producción, abriendo una segunda planta en junio de 2007. Su intención es ser, en no más de 5 años, el número uno en el mercado de muebles de oficina en el país.