RAFAGA
Por: Alfredo Peña
Que hace falta
Ahora que es lo que hace falta.....
Ya han matado a más de quince servidores públicos, han ejecutado a otras cien personas y para la preocupación de la gente, algunas de ellas son inocentes que por mera coincidencia o fatal casualidad iban pasando por el lugar de los hechos o de plano se resistieron a colaborar con gente de no muy buena reputación.
La ciudad de Nuevo Laredo amaneció otras vez con el ruido de las ametralladoras y con la sangre corriendo por sus calles.
Y peor aún, aumentó el pavor de la población cuando los noticieros radiofónicos y televisivos daban cuenta sobre la muerte del director de Seguridad Pública y regidor Lepoldo Ramos Ortega.
Su muerte es un mensaje: ni a la política van a respetar.
Se siente y se ven los esfuerzos del gobernador Eugenio Hernández Flores y del director de la Policía Ministerial del Estado, Héctor Fernando Vallejo García, en tratar de frenar esta ola de violencia y aunque a veces se ven abatidos se levantan y vuelven a luchar.
A como se están dando las cosas, aquí solo se ve un responable: la modorra de las fuerzas federales.
Desde hace cuantos meses llegaron, se asentaron y para colmo de las cosas la violencia recurdeció más.
El gobierno estatal ya puso gran parte para frenar este fenómeno social que está flagelando por todos lados, tanto económico, político y social.
La federación pidió al gobernador la depuración de la policía municipal: lo hizo, al punto de haber sometido al polígrafo a los que se quedaron, además de aplicarles el examen del CENEVAL.
La federación pidió la depuración de la Policía Ministerial y el gobernador respondió.
De hecho hasta ordenó degradar y rotar a los antes llamados comandantes.
La federación pidió apoyo y se lo dieron.
Al punto en que diversas investigaciones realizadas por la ministerial en cuanto a las ejecuciones ocurridas en aquella ciudad les dan nombres y en otros de los casos fotografías de los ejecutores, pero hasta el momento la PGR a ninguno ha detenido.
Uno de esos identificados debe trece muertes.
Les dieron datos de los dos ejecutores del policía ministerial José Noel Vives Reyes "El Dolar" y nada.
Les dieron hasta la ubicación donde presuntamente viven y siguen dormidos.
Según esas investigaciones las ejecuciones vienen de un solo grupo criminal y es el que se quiera apoderar de la plaza de Laredo.
La población piensa mal y puede atinar que la federación a alguien protege.
Sabrá Dios que es lo que hace falta para que la misma Presidencia de la República ordene ya el cese a esa matanza y gire instrucciones para detener al autor intelectual de todo este embrollo.
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