PANORAMA
NORTEAMERICANO
POR Eduardo Valle
Mouriño:
Jamás me he beneficiado ni he beneficiado a nadie. Mis actos han sido
legales y éticos
Ser diputado es ocupar un cargo
público. No hay manera de negarlo. Tampoco la firma de los contratos
A finales de 2003, al asumir mi primera responsabilidad en la administración
pública, tomé la decisión más importante de mi vida:
dedicarme por completo al servicio público... El precio que pagué
no fue menor. Le he arrebatado tiempo a mi familia, renuncié a las acciones
de las cerca de 80 empresas de uno de los grupos empresariales más importantes
del sureste mexicano.... ... La información dada a conocer
omite la existencia de una relación mercantil establecida hace 23 años,
entre la empresa referida y Pemex. Por tanto resulta inmoral y doloso afirmar
que las operaciones de dicho negocio son producto de las responsabilidades públicas
que yo he ocupado en el pasado reciente. Finalmente, hace pocas horas
el actual secretario del despacho de Gobernación, Juan Camilo Mouriño
afirmó: Quiero ser contundente, jamás me he beneficiado
ni he beneficiado indirectamente a nadie desde los cargos públicos que
he ocupado. Mis actos han sido legales, mi actuar ha sido siempre ético.
Queda claro: la decisión la adoptó a finales de 2003.
Para el 24 de abril de 2004 el apoderado legal de Transportes Especializados
Ivancar ante Pemex Refinación lo era Luis Fernando Coyoc Ramírez.
El señor Mouriño no podría firmar más contratos
como apoderado general de la empresa, como lo había hecho el 20 de diciembre
de 2002, al tratarse del contrato GTT-00142-01/2003. Queda evidente: no se trata
de asuntos de cuando el señor Mouriño tenía 14 años,
más de dos décadas atrás, cuando se inició la relación
comercial de algunas de las empresas familiares con Pemex. La vigencia del contrato
va del 1 de enero de 2003 al 31 de diciembre de 2003. Y contempla dos ampliaciones.
El actual secretario de Gobernación era ya mayor de edad y rindió
protesta como diputado federal del PAN por allá en septiembre del año
2000. Fue nombrado presidente de la Comisión de Energía.
Cuando un tercer contrato se suscribió el 29 de diciembre de 2003 entre
Ivancar y Pemex, don Juan Camilo ya trabajaba en la Secretaría de Energía
como coordinador general de asesoría y enlace institucional. Unos días
antes, ahora sabemos, tomó la decisión. Y el 24 de
abril del 2004 fue sustituido como apoderado legal de Ivancar. Rotundo: ser
diputado local o diputado federal es ocupar un cargo público. No hay
manera de negar este hecho. Tampoco la firma de contratos por adjudicación
directa. ¿Legal, ético? Lo primero lo definirán otras autoridades.
Un discurso distinto: No aceptamos... nada que tenga que ver con privatizar
Pemex o compartir la renta petrolera. Tampoco aceptamos eufemismos porque
disfrazan las palabras y los términos y los conceptos que pretendan
ocultar ese propósito. Para nosotros, asociación con empresas
extranjeras bajo el pretexto de que no hay tecnología, es privatización;
el poner acciones de Pemex en la Bolsa de Valores o la llamada democratización
del capital, es privatización.
Sigue el señor López Obrador, el 24 de febrero: Permitir
la entrada del capital, nacional o extranjero en la refinación, es privatización;
y aquí quiero también dejar en claro que la socorrida autonomía
de gestión para que un consejo de administración profesional
decida, supuestamente con independencia, también es privatización...
Si realmente quieren fortalecer a Pemex, no hace falta modificar el marco
legal, es cosa de reducir el gasto burocrático y terminar con los privilegios
de los altos funcionarios públicos, para destinarle a Pemex más
recursos económicos, o cuando menos, entregarle los recursos excedentes
que se obtienen por los precios altos del petróleo, lo cual significaría
aumentar al doble la inversión actual en ese organismo....
Si se entrega la renta petrolera a particulares, nacionales y extranjeros,
no habrá forma de mejorar las condiciones de vida y de trabajo del pueblo
y se estaría cancelando en los hechos la posibilidad de transformar a
México por la vía pacífica. El despojo del petróleo
dejaría latente el riesgo de una confrontación violenta... Nosotros
no queremos la violencia. Nosotros vamos a transformar a México por la
vía pacífica.
La vía pacífica fue definida en otro discurso ahí mismo,
el de la senadora Rosalinda López: una huelga legislativa en el Congreso;
cercos ciudadanos en las cámaras de Diputados y Senadores y en los palacios
legislativos estatales; cercos de ciudadanos en aeropuertos en todo el país;
cercos ciudadanos en las instalaciones estratégicas de Pemex, así
como a las administrativas y financieras; cercos en las carreteras en todo el
país. Y si ni así se retira el proyecto privatizador, entonces
se iniciará un paro patriótico nacional, quizá
acompañado también de la exclamación: ¡Viva
la Bandera Nacional!.
A la insurrección pacífica por la privatización
del petróleo (definida por la modificación del marco legal para
Pemex), debería responderse con inteligencia, prudencia y transparencia.
Y, obvio, con una enorme dosis de ética política. No se puede
jugar con fuego.
mvalle131@aol.com